Por. Lic. Yelindi Pérez

Aunque es probable que hayas leído algunos escritos sobre la materia, “nunca está de más” enfatizar en la relevancia de escoger adecuadamente el lugar que pretendes emigrar. Una cosa queda clara: emigrar es directamente proporcional a intentar ser feliz.

Pensar en un lugar donde vivir, fuera de Venezuela, es similar a cuando eliges una pareja para pasar el resto de tu vida. Como ser humano, buscas una persona (país) agradable, divertida, simpática; pero también centrada en sus ambiciones, educada, responsable y con ese “no sé qué” imprescindible para que ambos sean felices para la posteridad.

Obviamente, en el caso de una mudanza de país la complejidad es mayor. De paso, existe la atenuante de que son pocas las personas que pueden partir “a probar” para ver si realmente se sentirán a gusto, o no.

Una cita a ciegas con tu futuro

 No hay ser humano que no sienta expectativa ante un futuro desconocido e incierto. Por lo tanto, sea en Venezuela o en otro lugar, esclarecerlo empieza a ser una prioridad para el potencial migrante. Cuando nos referimos a esclarecer, es simplemente ver en primera persona las cosas buenas o malas que implica partir, pero en unidades de medida. En este sentido, las emociones suelen inclinar la balanza al momento de la elección final.

Desde las referencias del entorno familiar, amigos o contactos profesionales, documentales, entre otros. Todo esto conlleva a crear cierto “feeling” con ese lugar. Si durante toda esta disyuntiva notas que algo no te acaba de “atrapar”, puedes dar por hecho que ese país no será el ideal para ti. Así se trate de un temor, inconscientemente podría significar que no vas a ser feliz allí.

Por lo general, ese tipo de sensaciones vendrían siendo el ejemplo perfecto de cualquier “luz de alerta” del carro. Por ejemplo, si detectas que hay comentarios sobre una posible sociedad xenofóbica, carente de higiene y que maltrata a los extranjeros. Es obvio que, si tanto te atrae un lugar y quieres saber el por qué de las cosas, vas a indagar hasta el meollo del asunto.

Caso contrario, tu sexto sentido –en el acto- hará que te adentres más y más en ese país, desees saber todo (gastronomía, cultura, entre otras variables) a tal punto que, desde este instante, vas a empezar a plantearte seriamente la idea de visualizarte en aquel lugar.

Detalles como la legalidad de ciudadanía, oportunidades de empleo, viviendas y arrendamientos, vialidad, etc. No serán más que misceláneos que desearas resolver “ipso facto” para poder partir lo más pronto posible. A resumidas cuentas, sin ningún análisis previo no podrás saber si todo te saldrá bien en tu nueva vida. Sin embargo, aunque existan las posibilidades de que las cosas no salgan como esperaste, en todo momento debes buscas un lugar que te otorgue felicidad y satisfacción con la decisión que tomaste.

¿Estás listo para partir?