Por Alexis Ortíz

Dondequiera que se impuso, el socialismo estatista condujo a las tinieblas. No sólo se trata de la represión, el hambre, entreguismo a potestades foráneas y la corrupción desenfrenadas, sino también que, como en Venezuela ahora, los ciudadanos que quedan sin luz eléctrica y desde luego espiritual.

La bandidocracia castrochavista abandonó el sistema eléctrico nacional, despilfarró 60 mil millones de dólares que eran necesarios para su mantenimiento y renovación y, claro está, el resultado es la debacle total. Ahora nuestra gente vive el más largo corte de energía de la historia republicana: las calles a oscuras favorecen la delincuencia, destruyen los aparatos eléctricos domésticos e industriales, colocan en ascuas a las gasolineras y el transporte colectivo, en fin, paraliza la vida nacional mientras el gobierno usurpador da respuestas pueriles:

La socorrida de Maduro de echar la culpa al “imperialismo norteamericano”.

Según el narcocanalla Diosdado Cabello el culpable es el periodista detenido ilegalmente Luis Carlos Díaz.

Para el neomillonario Aristóbulo Istúriz el asunto es una maniobra de Guaidó.

El necio general ministro de Energía Eléctrica, Mota Domínguez, habla de sabotaje de la oposición.

Lo cierto es hay más de cincuenta muertos por el blackout, entre ellos el gerente de Copoelec, Angel Sequea, asesinado por los esbirros del régimen. A todas estas el traido a la patria Vladimir Padrino, dice “no hay nada importante que reportar”, y Julio Borges le replica: “Eres una vergüenza para el país y las FANB”. El resentido Jorge Rodríguez hace el anuncio cómico de que “Guaidó desaparecerá en cuestión de horas”, y Ramos Allup señala que este apagón “es el epílogo de las horas más malditas de la historia venezolana”.

Juan Guaidó, la Asamblea Nacional, el Tribunal Supremo de Justicia en el exilio y resto de los venezolanos, luchamos juntos para salir de la pesadilla castrochavista.

jalexisortiz@gmail.com @alexisortizb www.alexisortiz.com

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