El destino de los inmigrantes con TPS podría decidirse hoy

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Miles de centroamericanos que buscaron refugio en Estados Unidos en 1998 después que el huracán Mitch devastara la región. Aunque la mayoría llegó ilegalmente, quedaron exentos de la deportación después que el Congreso estableció un programa de Estatus de Protección Temporal (TPS) en 1990. Ese estatus protege a algunos extranjeros de ser deportados a sus países de origen en medio de inestabilidad y condiciones peligrosas causadas por conflictos armados o desastres naturales.

Desde entonces, se han renovado aproximadamente 320,000 protecciones TPS a través de los años. Pero el lunes el gobierno federal podría anunciar la cancelación del TPS para los hondureños, salvadoreños y nicaragüenses, argumentando que ya no ameritan ser protegidos de la deportación. El Día de Acción de Gracias las autoridades podría tomar la misma decisión sobre los haitianos protegidos por el TPS.

El martes pasado, el secretario de Estado, Rex Tillerson, escribió una carta al Departamento de Seguridad Nacional en que decía que las condiciones extremas que una vez afectaron esos países ya no justifican la protección de los que están en el programa, muchos de los cuales han vivido en Estados Unidos durante casi 20 años.

Desde que se publicara la noticia de la carta de Tillerson, organizaciones de inmigrantes en todo el sur de la Florida han estado respondiendo llamadas y mensajes de preocupados beneficiarios de TPS o sus familiares. Alrededor de 44,800 beneficiarios de TPS viven en la Florida, según el Centro de Estudios de Migración de Nueva York.

Francisco Portillo, activista y presidente de la Organización Hondureña Integrada Francisco Morazán, estaba en su oficina de La Pequeña Habana el sábado por la tarde tratando de tranquilizar la gente que podría verse afectada por los cambios.

“Hemos recibido de 20 a 25 llamadas hoy. Todo lo que podemos decirle a la gente es que tenemos que esperar hasta que el gobierno haga un anuncio formal el lunes”, dijo Portillo. “Pero con esta incertidumbre, la comunidad está muy preocupada. Hay personas con TPS que han vivido aquí dos décadas, tienen negocios. Muchos son dueños de casa. Esperaban una solución permanente, una reforma migratoria, no esto”.

Funcionarios del gobierno de Trump han dicho que el regreso de decenas de miles de inmigrantes podría ser una bendición para las naciones centroamericanas y Haití, porque sus ciudadanos regresarán con habilidades laborales, valores democráticos y ahorros.

También señalan que la protección nunca se pensó como permanente y que darla por terminada sería coherente con el objetivo del gobierno de reducir la inmigración.

Luego de tantos años en Estados Unidos, los beneficiarios de TPS han echado raíces en sus comunidades. Según America’s Voice, un grupo que aboga por una reforma migratoria, muchos de los beneficiarios del TPS en Florida son supervisores de construcción y profesionales de atención médica domiciliaria, algunos actualmente ayudan con los esfuerzos de recuperación de huracanes en la Florida y Texas. También son, dice un reporte de America’s Voice, padres de casi 275,000 niños nacidos en Estados Unidos.

Por otro lado, forzar el regreso de 50,000 personas a Haití interrumpiría la frágil recuperación en ese país, agravaría las crisis de alimentos, vivienda y salud pública, y potencialmente desestabilizaría al nuevo gobierno, según el Journal on Migration and Human Security.

María Rodríguez, directora de la Coalición de Inmigrantes de la Florida, dijo que si la protección especial no se renueva, muchas personas que están arraigadas en esta comunidad ahora tendrían que vivir en las sombras.

“La gente se está mordiendo las uñas, muy ansiosa. El gobierno piensa que estas personas simplemente se van a autodeportar, pero para la mayoría de ellos regresar a su país no es una opción,” dijo Rodríguez. “Esto es más que absurdo, es trágico.”

El sábado, activistas haitianos realizaron una campaña en las redes sociales y pidieron a los seguidores que compartieran en Twitter un video de la visita del presidente Donald Trump al Pequeño Haití, mientras era candidato. En ese momento Trump le dijo a los haitianos: “Quiero ser su mayor defensor”.

Pocos días después que Trump hiciera esa promesa, la costa sur de Haití fue azotada por el huracán Matthew en octubre del 2016. Los activistas han dicho que precisamente los daños causados por ese huracán justifican la extensión del TPS a los haitianos.

En cuanto al hondureños Orlando López, dijo que, al igual que muchos de sus amigos y familiares, ha caído en una depresión ante la idea de ser desarraigado.

“No he podido ir a trabajar. No puedo pensar. No me puedo enfocar,” contó López, propietario de un negocio de camiones de carga. “Después de 20 años de construir una vida, comenzando desde cero, tener una casa y un negocio, si me mandan de vuelta me enviarían a morir.”

Con información de El Nuevo Herald.

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