Por Alexis Ortíz

Lo espantosos ataques de gente armada contra ciudadanos indefensos, sobre todo contra estudiantes en sus propias escuelas, son escandalos que lastiman el prestigio y credibilidad de la democracia norteamericana.
Y la proposicion de armar a los maestros para enfrentar a los atacantes, es algo tan descabellado que parece mentira que a alguien se le haya ocurrido tal disparate.
El dinero que se piensa invertir para convertir a los educadores en pistoleros, bien podria orientarse a reforzar la vigilancia policial y el control de armas.
Y muy especialmente para dotar de sicologos pedagogicos a todos los planteles educativos.

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