¿Por qué hay gente que comienza su propio negocio? ¿Por qué no todos tenemos ideas de negocios? ¿Por qué decidir montar una empresa en vez de trabajar en una?
De muchas lecturas que he realizado, la que me gusta más para responder esto es la que nos da Andy Freire (2005) que nos comenta en su libro “Pasión por Emprender”, una historia personal que ilustra muy bien esto. El autor cuenta que en la época en que terminó su carrera, muchos empresarios estaban dispuestos a recibir a estudiantes que quieren preguntarles “cómo hicieron” y pedirles consejos u orientación. En su caso, sucedió así:

“¿En qué puedo ayudarte? Estoy terminando la universidad y no sé bien qué rumbo tomar. Conozco poco del mundo empresarial porque no tengo familiares que se muevan en ese ámbito y busco aprender. ¿Cuál es tu dilema concreto? Si hacer carrera corporativa o ser empresario le contesté. Por entonces, la palabra emprendedor, que después se puso tan de moda, casi ni se conocía. En ese momento Guillermo formuló la pregunta crucial: ¿Qué quieres ser: el presidente del Citibank o el dueño de Palomitas de Maíz Freire”? ¡El dueño de Palomitas de Maíz Freire, sin ninguna duda! Bueno, está muy claro qué quieres. Ahora vamos a ver cómo te puedo ayudar para llegar a eso.”
 Es interesante como una sencilla pregunta puede orientarnos en el proceso de emprendimiento.

Un emprendedor es una persona que detecta una oportunidad y crea una organización para ponerse al frente de ella y su proceso comprende todas las actividades relacionadas con detectar esas oportunidades y crear esas organizaciones para concretarlas.
De la siguiente pregunta, ¿cómo llegamos a ser emprendedores?, para el autor existen once condiciones determinantes detrás del emprendedor, elementos comunes a los grandes emprendedores y las construye con las iniciales forman la palabra emprendedor:
 Emancipación: Más del 60% de los grandes emprendedores dicen que la búsqueda de la libertad y la independencia es su principal motivación para emprender. 
Moderación en la ambición de dinero: La mayoría de los estudios muestran que sólo el 20% de los emprendedores consideran que el dinero es su principal motivación para emprender. La gran mayoría ve el dinero como una consecuencia inevitable del emprender exitosamente, no como un objetivo en sí mismo. 
Pasión: Emprender es estar dedicado en mente, cuerpo y alma todo el tiempo al proyecto, aunque esto pueda afectar un poco las amistades y las relaciones familiares. 
Resultados: Los grandes emprendedores sueñan, pero sobre todo hacen, hacen y hacen. Muchos de ellos tienen grandes capacidades intelectuales, pero su foco siempre está puesto en lograr resultados concretos. 
Espiritualidad: Los grandes emprendedores suelen combinar su trabajo profesional con un profundo trabajo interno. Hay visto una positiva correlación entre el éxito de los emprendedores y su trabajo emocional y espiritual para conocerse y mejorarse como personas. 
Actitud de aprendiz: Aunque pueda sorprender a muchos, los grandes emprendedores muestran una gran humildad y una voluntad permanente de aprender. Suelen ser lo opuesto del gran “sabelotodo” que cree dominar el conocimiento humano. 
Disfrute del camino: Encuentran un curioso equilibrio entre la dureza de sortear obstáculos y el placer y el humor de disfrutar cada paso que dan día a día. 
Éxitos compartidos: Siempre ven a los integrantes de su equipo como socios y buscan formas de compartir con ellos el valor creado. 
Determinación: Se toman el tiempo necesario para las decisiones pero, una vez que las tomaron, muestran gran seguridad y firmeza en sus acciones. 
Optimismo y sueños: Todos tienen una clara visión y esperanza sobre hacia dónde pueden y quieren llevar su futuro y el de su empresa. 
Protagonismo: A diferencia de quienes asumen el papel de víctimas, que viven culpando al contexto y justifican “lo que no hacen” por las cosas que “les hacen”, los emprendedores actúan como protagonistas y asumen una responsabilidad incondicional frente a su destino. Su actitud más característica es: “Dado el contexto que me toca enfrentar, ¿cómo decido responder?” Esto les da un sentido de compromiso que los vuelve hábiles para superar los obstáculos. 
Es entonces importante que utilicemos estas referencias para construir nuestras ideas de negocio y así analizar si realmente nos sentimos EMPRENDEDORES.
Espero les sea útil
Soy Pedro Cabrera
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Bibliografía:

Freire,  A. (2005). Pasión por Emprender. Bogotá: Grupo Editorial Norma.

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