Por Adalberto Gabaldón

20 años fueron suficientes para arrasar  el sistema eléctrico nacional. Las fuerzas apocalípticas que lo lograron  fueron la sustitución brutal de miles de profesionales y técnicos expertos del sector por elementos extraños cuya única credencial es la sumisión política; la indolencia hacia los ciudadanos y el  saqueo y pillaje de los dineros públicos requeridos para iluminar el país. El abandono masivo de la atención del CARONÍ, cuya cuenca tiene un valor estratégico insustituible, DE PLANTA CENTRO, TACOA Y de todo el maravilloso tendido eléctrico que hasta el año 1998 había llevado la electricidad a cada rincón remoto del país. El Estado Zulia generoso proveedor de buena parte de los recursos petroleros a la nación, postrado porque no hay combustible para las plantas que le sirven, mientras se le regala a Cuba 100.000 barriles cada día;  El corazón industrial de Guayana levantado en 50 años: SIDOR, ALCASA, BAUXIVEN: APAGADOS!; la floreciente zona industrial de los estados Aragua y Carabobo CERRADOS Y SIN EMPLEO LOS MILES DE VENEZOLANOS que allí laboraban. El URIBANTE –CAPARO, soporte de los Estados Andinos en precario Estado. En resumen. Un país devuelto instantáneamente a la época de las tinieblas y de las velas en el siglo 18. El devastador cataclismo en el sector eléctrico arrastra consigo el suministro de agua potable. La nación a oscuras y sedienta: el más lúgubre legado del régimen.

Venezuela debe conocer que ponerle punto final a esa pesadilla y devolverle la tranquilidad y sosiego es posible, es factible y es necesario. En la acera de enfrente de la usurpación están congregados los recursos humanos, el conocimiento a fondo, los recursos materiales, y sobre todo la voluntad, entusiasmo y la dedicación para restablecer el doloroso y penoso camino de la reconstrucción del Sistema Eléctrico Nacional y todo lo que de ello se deriva.

El Plan País ha convocado  y aglutinado las mejores mentes conocedoras a fondo del sistema eléctrico nacional, quienes han establecido el camino a seguir en tiempo y recursos, de modo de detener el derrumbe de lo poco existente y la reversión del desastre con acciones a corto, mediano y largo plazo en todos los componentes del sistema: Generación, transmisión, distribución y atención de los ciudadanos.  Estabilizar el funcionamiento del Guri, quizás la obra de Ingeniería más importante de la historia de Venezuela, la reactivación del sistema termoeléctrico del Zulia y del resto de Occidente, utilizando el petróleo que hoy se le regala a Cuba. Limpiar las líneas de transmisión y las subestaciones invadidas por la vegetación reaparecida tras 20 años de desidia y abandono y una masiva acción en el sistema de alumbrado público a lo largo y ancho del país.

Se dice que después de la noche más oscura siempre sale el sol. Venezuela sufre un drama oscurantista que cesara en el momento que  CESE LA USURPACIÓN.

¡Ánimo que vamos bien!

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