Inmigrantes que hablen inglés serán prioridad en nueva política de Trump

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Donald Trump promovió este miércoles un proyecto de ley que busca reducir drásticamente la inmigración legal durante una presentación en la Casa Blanca junto con los senadores que patrocinan el borrador.

El relanzamiento -el proyecto ya había sido presentado en febrero- busca obtener el máximo de publicidad con el impulso del presidente, pero lo cierto es que las opciones de éxito son mínimas y los propios halcones de la inmigración lo admiten.

El proyecto de ley conocido como RAISE Act, presentado por los senadores de Arkansas Tom Cotton y de Georgia David Perdue, busca limitar la llegada de inmigrantes no cualificados, restringiendo la reunificación familiar. El proyecto reduciría a la mitad el actual número de más de 1 millón de green cards (residencia permanente) concedidas al año.

“Esto sería la reforma más significativa al sistema de inmigración en medio siglo”, dijo Trump. “Es una propuesta histórica y muy crucial”.

Los senadores indican que los inmigrantes poco cualificados compiten por los mismos trabajos con la clase obrera estadounidense y son una carga para las arcas públicas. En esencia, el de hoy es el mismo proyecto que el presentado en febrero con el añadido de un sistema de puntos que daría prioridad a los inmigrantes con mejor nivel de inglés, oferta de salario más alta y con historial de emprendimiento.

Sin embargo, el proyecto cuenta con la oposición del ala republicana cercana a los intereses corporativos.

“Es solo un primer paso”, le dijo a Univision Noticias Mark Krikorian, el director del Center for Immigration Studies, el think tank que ofrece gran parte de los estudios antiinmigración que los miembros del Congreso usan para promover sus normas.

“No va a ser aprobado por este Congreso porque un cambio tan grande como éste necesitaría varios períodos legislativos”, añadió Krikorian, que cree que el proyecto conseguirá mover el debate hacia la meta de restringir la inmigración.

El asesor de la Casa Blanca Stephen Miller predijo este miércoles que el apoyo de Trump a la norma ayudará a que la norma gane apoyo en el Congreso.

“Cuanto más tengamos como país una conversación sobre qué tipo de sistema de inmigración queremos y a quién queremos dar green cards, más impermeable será el impulso para que algo como esto progrese”, dijo Miller en el salón de prensa de la Casa Blanca.

Los senadores Purdue y Cotton han conseguido cierto impacto en el debate desde que presentaron su proyecto en febrero. Un editorial del diario USA Today de finales de marzo abogaba por reducir el número de visas otorgadas a familiares a cambio de un aumento de las emitidas a inmigrantes cualificados.

Varios senadores republicanos han expresado su oposición al primer proyecto de ley. Lindsey Graham o John McCain han argumentado que la economía se beneficia del impulso de la mano de obra no cualificada extranjera.

Graham ha advertido que el país necesita contrarrestar el envejecimiento poblacional

“Cuando nos fijamos en las proyecciones demográficas para los próximos 20 años que estamos enfrentando, vemos que tendremos un envejecimiento de la población y una fuerza laboral en declive”, ha dicho el senador de Carolina del Sur que se ha distinguido por su postura proinmigrante. Graham también ha esponsorizado un nuevo proyecto Dream Act bipartito con el senador de Illinois Richard J. Durbin.

El senador de Arizona John McCain también se ha opuesto a la propuesta de Cotton-Perdue alertando que sofocaría la innovación. “Simplemente no estoy de acuerdo con eso”, dijo después de la presentación del primer proyecto RAISE Act en febrero. “Creo que necesitamos más Sergey Brins (el cofundador de Google) y personas como esa que nacieron fuera de este país, vinieron aquí, recibieron una educación e hicieron un enorme progreso para toda la humanidad”, agregó.

La congresista republicana de Florida Ileana Ros-Lehtinen también se opuso este miércoles al proyecto de sus dos compañeros de la Cámara Alta.

“Me opongo al Raise Act porque destruirá las oportunidades para los inmigrantes que siguen las reglas y contribuyen positivamente al modo de vida estadounidense”, escribió Ros-Lehtinen.

Los halcones de la inmigración quieren poner fin al período de alta inmigración que comenzó en EEUU en los ’70. Entre los años ’20 y ’70 el número de inmigrantes en EEUU se mantuvo entre 10 y 15 millones (entre un 10% y 5% del total de la población estadounidense). Actualmente el número de inmigrantes residentes en EEUU asciende a más de 40 millones (casi un 15% del total de la población), según datos del Migration Policy Institute.

Durante más de dos décadas el debate sobre la inmigración se ha centrado en proteger la frontera y en una solución para los millones de indocumentados en las sombras. La discusión prácticamente había desaparecido desde que a mitad de los años ’90, la comisión de reforma de la inmigración de la congresista demócrata Barbara Jordan promoviera severos recortes a la llegada de inmigrantes.

Uno de los objetivos de Jordan era reducir la inmigración legal eliminando el derecho de los ciudadanos y los inmigrantes legales a patrocinar visados para hermanos. El expresidente Bill Clinton respaldó ese objetivo y luego dio marcha atrás.

Según Krikorian, el debate sobre la restricción de la inmigración está inclinándose a favor de los restriccionitas. Aunque los halcones de la inmigración no tengan suficiente fuerza en el Congreso actual, cree que la corriente está a su favor.

“Las fuerzas políticas subyacentes que llevaron a la elección de Trump no van a desaparecer”, afirma Krikorian. “La desconexión de los estadounidenses de clase obrera con las élites sigue ahí. Por eso cualquier cosa que pase con Trump, la dinámica seguirá”.

Por su parte Stephen Miller, asesor del presidente Donald Trump al defender la iniciativa “RAISE Act”, se enfocó principalmente en permitir la migración de personas que hablen inglés y estén altamente calificadas.

Sin embargo, en uno de los aspectos clave de la propuesta del mandatario republicano, negociada en secreto con los senadores republicanos Tom Cotton y David Perdue, se indica en su Sección 5 la necesidad de priorizar a inmigrantes que hablen inglés, aunado a que tenga ofertas de trabajo bien pagadas.

“Los solicitantes ganan puntos basados en educación, habilidad en el idioma inglés, ofertas de trabajo altamente pagadas, edad, antecedentes de logros extraordinarios e iniciativas empresariales”, se indica.

En otra discusión con el corresponsal de The New York Times, Glenn Thrush, el asesor expresó que “por sentido común” se tenía que beneficiar a los más calificados, no impulsar a quienes buscan bajos ingresos.

 

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