Detectives, fuerzas especiales y legisladores estudian cómo frenar una oleada de crímenes que tiene en vilo a la región del Valle Central de California, Estados Unidos. Las pérdidas se cuentan por millones de dólares y los investigadores dicen estar cerca de desmantelar la red que los tiene en jaque.
La problemática que azota a los californianos en esta ocasión deja a un lado el tráfico de drogas, el contrabando de productos de lujo para concentrarse en  toneladas de almendras, pistachos y otros frutos secos. Si eres uno de esos que piensa que es un tema de poca importancia, te dejamos un dato: 18,5 toneladas de pistachos pueden alcanzar un valor de US$500.000.
En California se produce el 80% de los frutos secos que se consumen en el mundo. Su valor en los mercados nacional e internacional se elevó de forma significativa en los últimos años por una combinación perfecta para la industria: Subió la demanda gracias a los estudios que subrayan sus beneficios para la salud y bajó la oferta a causa de la sequía que azota California desde hace cuatro años.
“No debería sorprendernos que almendras y pistachos se estén convirtiendo en objetivo de ladrones. Quizá no sea el producto más caro para cosechar pero sí durante toda la etapa de cultivo, por la cantidad de agua que necesita”, sostiene Adma Keats, del Centro para la Seguridad Alimentaria. “Son ‘cultivos burbuja’, básicamente insostenibles, y puede ser que el aumento en los robos sea una señal de que la burbuja está a punto de explotar”, añade.
Además, hay otros aspectos que los hacen especialmente atractivos para los criminales, le dice a BBC Mundo el alguacil del condado de Tulare, Mike Boudreaux. “No tienen número de serie ni se tienen que activar en internet con un código”, señala Boudreaux. “No se puede rastrear una almendra por la red”. “El producto es fácil de trasladar y la prueba se elimina porque se consume”, añade.
La Opinión

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