El cáncer de mama es, con cerca de 25.000 nuevos casos anuales, el tumor más frecuente en la población femenina de nuestro país. Un tipo de tumor, además, que con cerca de 6.200 decesos anuales representa la primera causa de mortalidad por cualquier enfermedad oncológica entre las mujeres españolas. No en vano, y una vez alcanza una fase avanzada –la consabida fase de ‘metástasis’, en la que las células tumorales invaden otros órganos–, la supervivencia asociada a la enfermedad es muy reducida. Y en este contexto, investigadores del Centro Oncológico de la Universidad de Colorado (EE.UU.) han descubierto un nuevo mecanismo implicado en las metástasis del cáncer de mama que podría ser utilizado para el desarrollo de nuevos tratamientos.
Concretamente, el estudio, presentado en la Reunión Anual 2016 de la Asociación Americana para la Investigación del Cáncer (AACR) que se está celebrando en Nueva Orleáns (EE.UU.), muestra que algunas células epiteliales que se han convertido en cancerígenas sufren una ‘transición epitelial-mesenquimal’ (TME) y retroceden a la fase de célula mesenquimal –tipo de célula madre que puede diferenciarse en cualquier célula del organismo–, por lo que son nuevamente capaces de secretar factores de transcripción. Y cuando menos en el caso concreto del cáncer de mama, estos factores de transcripción empujan a las células vecinas a expandirse a otros órganos.
Como explica Heide Ford, directora de la investigación, «los tumores son heterogéneos y contienen distintos tipos de células que actúan de formas muy diferentes. Y lo que hemos visto en nuestro estudio es que dentro de los tumores de mama hay células que sufren una ‘transformación’ que les permite secretar factores de transcripción que hacen que las células circundantes dejen la masa tumoral y viajen por el organismo para invadir otros órganos».
Mejor en grupo
Por lo general, las células epiteliales que se han convertido en tumorales carecen de la capacidad para invadir otros órganos. Y es que una vez convertidas en células cancerígenas, no pueden dejar el tumor principal: al desprenderse de la masa tumoral se activa un programa de muerte celular que impide que sobrevivan al viaje por el torrente circulatorio.
Entonces, ¿qué puede hacer el tumor para expandirse? Pues dado que las células mesenquimales sí pueden desanclarse del tumor y alcanzar otros órganos, promover la TME de algunas de sus células. De hecho, estas células mesenquimales transformadas son las principales responsables de las metástasis. El problema es que, además, no lo hacen solas, pues reclutan a sus vecinas para que las acompañen.
Como indica Heidi Ford, «nuestros resultados muestran que además de con estas células que se han sometido a la TME, en el tumor hay células influenciadas por estas células ‘transformadas’ que también son capaces de desarrollar metástasis».
En este contexto, distintos estudios previos habían mostrado que los factores de transcripción ‘Twist1’, ‘Snail1’ y ‘Six1’ son responsables de la reprogramación de las células epiteliales de cáncer de mama en células mesenquimales tumorales. Y para comprobarlo, los autores de la nueva investigación añadieron células ‘transformadas’ que secretaban estos tres factores a un cultivo de células epiteliales de cáncer de mama en el que no se expresaban los factores.
Como apunta Heidi Ford, «la adición de células que expresaban ‘Twist1’ y ‘Snail1’ incrementó la migración e invasión de las células epiteliales de cáncer de mama».
Es más; la adición al tejido tumoral de los factores de transcripción, que no de las células ‘transformadas’ en mesenquimales, también conllevó una mayor agresividad de las células epiteliales tumorales. Tal es así que, como refiere la directora del estudio, «no es la presencia de las células que se han sometido a la TME lo que explica las características invasivas de las células epiteliales, sino la presencia de estos factores de transcripción secretados por las células TME».
Frenar la metástasis
Entonces, ¿la inhibición de estos factores de transcripción sería la clave para evitar las metástasis en el cáncer de mama? Pues según los autores, parece que hace falta algo más.
Como concluye Heide Ford, «las condiciones necesarias para la secreción de estos factores de transcripción difieren según el contexto, pero todas tienen como nexo común la utilización de la vía de señalización ‘hedgehog’. Por tanto, uno puede intentar romper la cadena de señalización en cualquier punto, pero nuestros resultados muestran que hacerlo por encima de la vía ‘hedgehog’ conlleva un efecto mínimo, dado que las células TME siempre pueden ‘reclutar’ a las células circundantes a través de otros canales».
Por tanto, para frenar la metástasis hay que romper la cadena no a nivel de los factores de transcripción, sino más adelante, en la vía de señalización ‘hedgehog’. Como concluyen los autores, «dado que toda esta señalización para por la vía ‘hedgehog’, es aquí donde los inhibidores podrían ser eficaces para el tratamiento de la metástasis en el cáncer de mama».

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