07 de abril de 2019 – 15:04 – Por PEDRO MENA

Existe un criterio muy antiguo de que los «extremos se tocan», sean clasificados como de derecha o izquierda, frecuentemente por razones de radicalismo ideológico o político, como una forma humana de satisfacción del «ego malévolo» personal

Un tema obligante para la jauría de detractores tarifados es tratar por todos los medios de desprestigiar y descalabrar la figura del liderazgo de Juan Guaidó, presidente constitucional de Venezuela, como un primer paso a crear el pánico, el desaliento y la división de los venezolanos, como un factor de importancia a los fines de atornillar la narco dictadura del usurpador Maduro en nuestro país.

Estos esfuerzos millonarios, por la alta inversión en dinero, excremento del diablo, es utilizado para comprar adhesiones, falsa fidelidades, información tergiversadas en los medios informativos y en las llamadas redes sociales, donde seudo escritores cuyas consciencias compradas se colocan al servicio del jefe de turno, sin importarles ética, valores morales y sin siquiera la simple solidaridad con un pueblo explotado y sufrido como el venezolano.

Existe un criterio muy antiguo de que los “extremos se tocan”, sean clasificados como de derecha o izquierda, frecuentemente por razones de radicalismo ideológico o político, como una forma humana de satisfacción del “ego malévolo” personal, frente a una situación de intereses subalternos, oscuros y denigrantes, sin importales las reacciones o consecuencias negativas que ello generen.

La verdad que debe ser muy traumático, para esas personas tarifadas, cada vez que gasten un dólar, recordar que fue producto de una acción despreciable, ruin y condenable, a costo de la sangre, sacrificios, muertes y dolores de seres humanos, a pesar de estar unidos por una misma bandera.

La “conspiración mediática” desatada contra Guaidó y los partidos políticos de la AN legítima, desde Miami, hacia todo el mundo, tiene su origen despreciable y cruel, en las riquezas mal generadas por la práctica de la corrupción, el lavado de capitales y la presencia del narcotráfico en oscuras negociaciones a través de testaferros y los llamados “sicarios del pensamiento y de las redes sociales”, que destilan todas sus arrogantes pretensiones de la vida fácil y cómoda, pululando entre el estiércol y excretas humanas, sin arrepentimiento alguno. ¡Qué pobreza humana!

La simbiosis de la estrategia política e ideológica del aparato represivo de la dictadura castro comunista, a través del temible y efectivo G2, con la órdenes de ejecución política contra el presidente Guaidó y los dirigentes de oposición nacional, emanadas del centro de corrupción del jefe de los “gorriones” desde Venezuela, no es nada raro ni nuevo. Es la complacencia del odio, las mentiras, las corruptelas con la compra de voluntades, al servicio del mal y la destrucción de seres humanos. Una crueldad sin límites.

El “Gorrión Mayor”, libre y protegido por la dictadura castro comunista de Venezuela, conocedor y albacea de los inmensos secretos de los negociados y corruptela con altos funcionarios del régimen usurpador, mueve sus tentáculos locales en Miami a través de sus testaferros y “operadores políticos”, para resguardar sus acciones denigrantes, y de paso hacer una “acción de gratitud” a sus socios de la dictadura, desatando toda una campaña de “guerra sucia” contra los baluartes de la oposición democrática venezolana. No nos debe extrañar que, en poco tiempo, también salgan campañas orquestadas y manipuladas con ataques dirigidos contra personas e instituciones opositoras en USA.

No existe ninguna justificación valedera, seria y responsable, para emitir opiniones denigrantes sin vergüenza y “anestesia” alguna. La historia no perdona, y la “justicia divina” menos aún. Sobre ellos y sus cómplices caerán «huracanes» negativos como castigo efectivo a cada acto indebido y cruel. Cada dólar mal habido se evaporará como el agua entre los dedos y los sufrimientos morales y mentales irán de menor a mayor. Irreversible. Dios no perdona la traición.

La fusión estratégica entre “Gorriones+G2cubano”, debe ser investigada a fondo por las autoridades competentes federales, con las agencias que actualmente por orden del presidente Trump y del vicepresidente Pence se adelantan actualmente a su más alto nivel. La trama corrupta y de conspiración mediática dirigida por el Gorrión Mayor, desde Venezuela, junto a sus secuaces y aliados tarifados, contra el presidente Guaidó debe salir a flote, con las evidencias que surgirán de ellas, serán determinantes para formular juicios penales y llevar a la cárcel a sus responsables y beneficiarios sin contemplación alguna.

Los venezolanos residentes en Miami debemos adoptar una actitud enérgica de rechazo y condenar a estas malas prácticas muy usuales entre delincuentes, beneficiarios de ambas dictaduras la cubana y venezolana, responsables directos de estas manipulaciones y delitos mediáticos. No difundir ni remitir las “ollas podridas” en las redes e identificar a sus autores intelectuales y materiales. Los “gorriones de Gorrin” deben ser execrados por sus campañas difamatorias, intrigantes y divisionistas. ¡Es la hora de la verdad!

Los dirigentes políticos opositores, sobre todo lo más jóvenes, residenciados en este país deben cuidarse muchos en sus relaciones públicas, y privadas, evitando caer en las provocaciones y tentaciones del dinero fácil, producto de prácticas nocivas que personeros de la corrupción hacen para pagar “supuestas protecciones” contando con el “silencio cómplice” de la coima. Cualquier debilidad en este sentido puede afectar la imagen de honestidad y decencia del nuevo gobierno. ¡Un sano consejo!

Por supuesto quedan exonerados de estas acusaciones y denuncias los periodistas profesionales y articulistas de opinión, en medios de comunicación serios, responsables, y grupo editoriales que defienden la institucionalidad democrática y la libre expresión, como un hecho natural, ético y moral dentro de una sociedad pluralista como la norteamericana ¡Guerra a los sicarios del pensamiento! ¡Libertad para Roberto Marrero!

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