Un fenómeno recurrente entre las parejas venezolanas es que apenas saben que están en la dulce espera comienzan a planear su viaje para los Estados Unidos pensando en que su hijo tendrá más oportunidades en el futuro como estadounidense, ciudadanía que obtiene al nacer en USA.

Muchos escojen como destino Miami pensando en el futuro de su pequeño, con la ilusión de que cuando crezca va a tener más puertas abiertas para estudiar, para acceder a un mejor trabajo y ser un mejor profesional.
Todo bebé nacido en territorio de Estados Unidos tiene derecho a la ciudadanía estadounidense sin discriminar la nacionalidad o la condición migratoria sus padres.
Las madres latinoamericanas con cierto nivel económico, deciden viajar a ciudades como Miami, en Florida, o El Paso, en Texas, durante el último trimestre del embarazo donde reciben atención médica personalizada que contratan desde sus países.
Es lo que se conoce como «turismo de partos» y que ha estado en el centro del debate político estadunidense en las últimas semanas a raíz de las críticas expresadas por el precandidato republicano Donald Trump.
La enmienda 14 de la Constitución de EE.UU. que consagra la nacionalidad a toda persona nacido en el territorio del país, ha sido periódicamente cuestionada por ciertos grupos políticos que consideran que fomenta la inmigración ilegal.
Siendo estadounidense el niño o niña no tendrá trabas en el futuro para trabajar en el país y tendrá las mismas ventajas que cualquier otro estudiante estadounidense a la hora de solicitar una plaza en la Universidad.
Pero la pretensión de muchas de las familias venezolanas que vienen con el propósito de tener a un americano en la familia, no es quedarse en los Estados Unidos sino darle más oportunidades a los pequeños.
La opción de tener un hijo en EE.UU. ha generado un nicho de mercado.
Las familias con cierto nivel económico recurren a servicios como «Tener mi bebé en Miami» donde cuentan con paquetes que incluyen los atención médicos durante los últimos meses de embarazo y las primeras semanas del vida del bebé, revela la BBC.
El doctor Wladimir Lorentz, brasileño con 17 años de experiencia como pediatra en Miami, lanzó este sitio de internet para dar asistencia a mujeres brasileñas y otras latinoamericanas que buscan estas prestaciones en su propio idioma.
«Este tipo de población ya venía por cuenta propia, lo que hice fue organizar la información para que tengan una persona para atenderlos y tenga acceso al soporte necesario cuando estén aquí», explica a BBC Mundo.
Lorentz asegura que sólo presta servicios médicos no da paquetes completos que incluyen alojamiento como otras agencias que a su juicio «abusan» del desconocimiento del funcionamiento del país para cobrar elevadas cifras.
El costo de sus servicios van de los US$9.840 por parto vaginal o si es por cesárea asciende a US$11.390. Esto incluye exámenes de la madre, anestesia epidural, gastos del hospital y atención pediátrica al bebé. Los precios son más solidarios en el Paso Texas donde en clínicas como «Doctores para ti» cobran US$5.450 por parto vaginal y US$7.065 por parto por cesárea.
Muchos padres venezolanos han comenzado a planificar su futuro embarazo, mediante la compra de pólizas de seguro internacionales que deben ser compradas un año antes de que comience la gestación. El valor de las mismas oscila entre los US$6,596 las cuales tienen alianzas con las mejores clínicas para atender casos de embarazadas, beneficios de al menos US$2,000 para extracción de células madres y US$1 millón en caso de complicaciones de parto.
El obstetra colombiano Ernesto Cárdenas de Bayshore Womens Healthcare, que trabaja también en Miami, señala que saben que algunas mujeres dan a luz en EE.UU. por la nacionalidad pero «hay muchas pacientes que vienen legítimamente porque los servicios médicos en EE.UU son superiores a los de su país».
En los últimos tres años, por ejemplo, ha notado un incremento de las pacientes procedentes de Venezuela «donde hay problemas de seguridad y las personas de altos ingresos están bajo ciertas presiones por lo que prefieren terminar su embarazo de manera tranquila».
En 2014 las pacientes de su clínica fueron procedentes de México (41%), Venezuela (22%), Nigeria (16%) e Irlanda (6%).
El Centro de Estudios sobre Inmigración (CIS por sus siglas en inglés), una organización cuestionada por algunos por su posición que aboga por un mayor control de la inmigración, calcula que anualmente se dan unos 36.000 casos de «turismo de parto», una cifra que sale de comparar los datos del número de madres extranjeras que dieron a luz en comparación con las registradas en el censo.

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