Por: Evencio J GonzáLez P. / 19/11/2020

La AN legítima, nos ha convocado a los venezolanos a elevar nuestra voz ante el mundo, para expresar el rechazo a la dictadura usurpadora y solicitar la ayuda internacional indispensable para salir de esta trágica situación. Esta Consulta Popular, a realizarse del 5 al 12 de diciembre, además de ser un reto a la maniobra electorera del régimen, es un paso firme en el camino hacia la libertad.

A quienes señalaban lo perjudicial de la política de brazos cruzados, frente a la artera convocatoria del ilegítimo CNE, tal como lo hizo la CEV al afirmar: ”la sola abstención no basta”, se presenta ahora una alternativa de acción poderosa, legal y ajustada a la actual situación de pandemia.

A quienes la consideran una distracción o pérdida de tiempo, les señalo la importancia de ratificar la voluntad democrática del pueblo ante la comunidad de naciones que viene planteando como salida la vía electoral.

Además cabría preguntarse: ¿Cómo interrumpe o desalienta la consulta, el ímpetu opositor de cada uno de nosotros? o también ¿Dónde está el plan alternativo preferente, de aplicación inmediata y ajustado a la actual situación del país?

A quienes argumentando la necesidad de expresarse, esa minoría de supuestos opositores, electoralistas insatisfechos, adictos incondicionales a las urnas de votación y dispuestos a participar en la trampa oficialista, vale la pena preguntarles: ¿Cómo pueden preferir formar parte de un farsa convocada al margen de la constitución, completamente amañada y organizada por una perversa dictadura, antes que apoyar una consulta legítima y transparente organizada por la sociedad civil.

A quienes argumentan que esta consulta ya se hizo en julio del 2017, les invito a pensar en las grandes diferencias entre aquella realidad política y la actual. En aquel momento no existía apoyo internacional, no estaba el régimen constreñido con las sanciones, no teníamos un gobierno legítimo ni se había producido la amplia diáspora de venezolanos. Aquella cita tuvo sus consecuencias en la total abstención en las irritas elecciones presidenciales del 2018, las cuales dieron pie a la condición usurpadora del régimen. Ahora con esta consulta, se agotan los trámites pacíficos y de participación ciudadana en procura de la libertad y la misma será un llamado al espíritu democrático de nuestros pueblos hermanos.

Por último, a quienes alegan que esta consulta no es vinculante, debemos decirles, la sola movilización ciudadana, no sólo en nuestro territorio, sino en todos los rincones del mundo, ya de por sí, mueve los cimientos de la dictadura. ¡Claro! el régimen mostrará su sordera ante el aluvión de repudio, pero sin dudas, la Consulta Popular tendrá determinantes efectos en los restantes factores con injerencia en nuestra calamidad.
Apenas comienza la campaña de difusión de esta consulta, su organización no ha sido fácil en medio de tanta privación de libertades y atropellos. Se han tomado las adecuadas medidas de seguridad y salud ciudadana. Se extremaron todas las previsiones para garantizar su pulcritud y confidencialidad. Todo está listo, la voz firme del pueblo venezolano afina garganta para al unísono gritar al mundo: ¡vivimos en tiranía! ¡Seguimos vivos y peleando! ¡Necesitamos ayuda para la liberación.

Evegopa