Tres al Balón: Todos los Viernes el mejor análisis del futbol mundial, con Alexis Ortiz, Patxi Fernández y Rafa Fernández

A un mes del fatídico 24 de junio: Venezuela lucha por levantarse de los escombros
A medida que avanzan las labores de remoción de escombros, las cifras oficiales y de organismos internacionales dibujan un panorama desgarrador. Hasta esta última semana de julio, se ha confirmado la pérdida de más de 5.500 vidas.
VENEZUELA
Lcdo. Juan Carlos Moros / CNP. 21179
7/29/20264 min read


Por: Juan Carlos Moros | Bienvenidos Venezolanos TV | 29 de julio de 2026
CARACAS — Ha pasado poco más de un mes, pero en las calles de La Guaira y Caracas el reloj parece haberse detenido. El 24 de junio de 2026 quedó grabado en la memoria del país como el día en que la tierra rugió con una furia implacable. Hoy, mientras el polvo comienza a asentarse, la verdadera magnitud de la tragedia se revela ante los ojos de una nación que, en medio del luto, intenta ponerse de pie.
El día que la tierra se partió en dos
Los expertos aún estudian la rareza geológica de aquel miércoles. En un lapso de apenas 30 segundos, Venezuela sufrió dos sismos superficiales devastadores. El primero, de magnitud 7.2, sacudió el estado Yaracuy. Cuando la población apenas asimilaba el impacto, un sismo principal de magnitud 7.5 golpeó violentamente frente a las costas de La Guaira.
Esta rápida liberación de energía colapsó infraestructuras en cuestión de segundos, dejando a su paso una estela de destrucción que se extendió desde el litoral central hasta el Distrito Capital, Aragua, Carabobo y Miranda.
Un balance desolador
A medida que avanzan las labores de remoción de escombros, las cifras oficiales y de organismos internacionales dibujan un panorama desgarrador. Hasta esta última semana de julio, se ha confirmado la pérdida de más de 5.500 vidas.
Los hospitales y centros de atención improvisados han atendido a más de 16.700 heridos. Sin embargo, la angustia persiste para cientos de familias que aún buscan a sus seres queridos, ya que decenas de miles de personas continúan reportadas como desaparecidas bajo las estructuras colapsadas.
La Guaira, declarada de inmediato como Zona de Desastre, es el epicentro del dolor. En parroquias emblemáticas como Caraballeda y Catia La Mar, se estima que hasta el 80% de las edificaciones sufrieron daños severos o colapsaron por completo. Las pérdidas materiales a nivel nacional alcanzan cifras astronómicas, con cálculos preliminares que superan los 37.000 millones de dólares.
El desafío de sobrevivir tras la tragedia
El Sistema Global de Alerta y Coordinación de Desastres (GDACS) estima que cerca de 2,4 millones de venezolanos estuvieron expuestos directamente a las sacudidas más violentas. Hoy, la crisis ha mutado: de la emergencia inmediata del rescate, hemos pasado a la urgencia humanitaria de la supervivencia.
Los desplazados se cuentan por cientos de miles. Los refugios están al límite de su capacidad y la necesidad de agua potable, alimentos y medicinas es apremiante para evitar brotes epidemiológicos.
A este complejo escenario se suman los riesgos que aún no desaparecen. La tierra no ha dejado de temblar; se han registrado más de 1.100 réplicas desde el evento principal. Además, los severos deslizamientos de tierra documentados en las zonas montañosas mantienen bloqueadas arterias viales vitales, convirtiendo la entrega de ayuda humanitaria en una verdadera carrera de obstáculos para las caravanas de rescate.
La mano amiga de la comunidad internacional
Ante una catástrofe que superó cualquier capacidad de respuesta local, el mundo ha vuelto la mirada hacia Venezuela. Organizaciones como OCHA, UNICEF, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y la Cruz Roja han rediseñado y expandido de urgencia sus planes de respuesta humanitaria para el segundo semestre de 2026.
Las prioridades en el terreno son claras y urgentes:
Garantizar refugio y saneamiento: Instalación de campamentos seguros con acceso a agua potable y sistemas de higiene.
Maquinaria ininterrumpida: Mantener el flujo de combustible y equipos pesados para despejar las zonas cero y continuar la búsqueda.
Reconexión del país: Habilitar vías de comunicación terrestre y restablecer las telecomunicaciones en las zonas que permanecen aisladas por los derrumbes.
A un mes de la tragedia, Venezuela transita quizás el capítulo más doloroso de su historia contemporánea. La reconstrucción física tomará años, y la económica, décadas. Pero en medio de la devastación que hoy reportamos para Bienvenidos Venezolanos TV, también somos testigos de la inquebrantable resiliencia de un pueblo que, entre los escombros, sigue dándose la mano para volver a empezar.










© 2026 creado por @audivgraf
