Por Alexis Ortiz / CRONICAS DESDE MIAMI / Artículo publicado en “elNuevo Herald” de Miami (30 octubre 2020)


En mi vida ya alargada, he rodado “como bolita de purrete arrabalero”. He transitado doctrinas, países, partidos y matrimonios. Hoy me defino como un humanista cristiano que abrevó en los principios metapolíticos descritos por el brillante teórico católico Enrique Pérez Olivares: Dignidad de la persona humana, primacía del bien común y perfectibilidad de la sociedad civil.

También perviven en mi impulso vital el empeño en democrátizarse que animó a Teodoro Petkoff, el compromiso con la libertad de Fernando Savater, el ejemplo de tolerancia de Gandhi, Luther King y Mandela y, no menos importante, el sentido de amistad de Gustavo Tarre Briceño.

Por todo eso me alarma que compañeros democráticos que sufrieron, o aún sufren, el martirio del comunismo ruinoso y opresivo (o regímenes similares) en Cuba, la Europa de este, Bolivia, Nicaragua, Ecuador y Venezuela, prisioneros de un odio del que hay que librarse, con afan anticomunista legítimo, por efecto de una acrobacia político-sicológica, terminan adjudicándole al comunismo virtudes que no tiene.

Así esos compañeros, por ejemplo:

Cuando alguien opina que hay que desarrollar programas sociales para ayudar a los desfavorecidos a salir de la pobreza. O que hay que crear un salario mínimo justo. Dicen que ese alguien es comunista.

Cuando alguien opina que hay que apoyar una educación pública que llegue a todos, porque ese es el instrumento para promover la igualdad posible, dicen que es comunista.

Cuando se opina que es necesario asegurar un sistema de salud universal, ellos dicen que eso es comunismo.

Cuando se opina que hay que controlar el calentamiento global y la contaminación del aire, el mar y las fuentes de agua, dicen que eso es comunismo.

Cuando se opina que hay que escapar de los caudillos populistas, demagógicos y virulentos, dicen que eso es comunismo.

Bueno así nos hacemos autogoles.jalexisortiz@gmail.com   @alexisortizb   www.alexisortiz.com