Por Alexis Ortíz
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A los venezolanos nos impacta, conmueve y reclama gratitud el apoyo de la gente democrática de todo el mundo, al presidente legítimo Juan Guaidó y, desde luego, el rechazo a la usurpación perpetrada por la bandidocracia castrochavista.

Los países más democráticos de Europa y Asia, el vanguardista Grupo de Lima, Mario Vargas Llosa, Luis Almagro, Felipe González, Vicente Fox, Sebastián Piñera, Enrique Krauze, Carlos Alberto Montaner, José María Aznar, Iván Duque, Enmanuel Macron, Angela Merkel y decenas de figuras planetarias, no le han escatimado respaldo a la lucha de los venezolanos contra la narcobanda de Maduro.

En Estados Unidos, país locomotora de la democracia mundial, los presidentes Bill Clinton, George Bush, Barack Obama y Donald Trump, han mostrado solidaridad consistente con la causa libertaria de los venezolanos. Cada uno en su momento y de acuerdo a la gravedad de la situación. En tiempos de Clinton Chávez era visto sólo como un charlatán llamativo y en estos de Trump, ya se sabe que fue un dictador represivo y corrupto que, con su engendro Maduro y ambos bajos las órdenes del castrocomunismo, llevaron a Venezuela a su más espantosa tragedia histórica.

Los venezolanos admiramos ese bipartidismo norteamericano que ayuda a explicar porque su sociedad democrática es próspera y gobernable. Por eso nos espantamos cuando escuchamos decir a algún simplista que los republicanos son fascistas o los demócratas comunistas. Son exageraciones peligrosas no tanto por necias como por desestabilizadoras.

Para nosotros demócratas y republicanos son nuestros aliados y estamos agradecidos con ambos. El día o la noche en que por fin recuperemos a nuestra nación ultrajada, vamos a llevar en nuestro corazón a Marcos Rubio, Bob Menéndez, Nancy Pelosi, Ileana Ros-Lehtinen, los hermanos Díaz Balart, Donna Shalala, Mucarselll-Powell, Raúl Martínez y a todos los que no ampararon en los tiempos de sufrimiento.

 

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