Por Jesús Elorza

EL VOCABLO «CAIMANERA» FORMA PARTE DEL LÉXICO COLOQUIAL DEL VENEZOLANO. ESTA PALABRA SE RELACIONA CON UN JUEGO DE BEISBOL IMPROVISADO, SIN ÁRBITROS, EN EL QUE SE ESCOGEN DE FORMA ESPONTÁNEA A LOS JUGADORES, QUE POR LO GENERAL SE LLEVA A CABO EN LAS CALLES, EN LOS PATIOS DE LOS COLEGIOS O EN ALGÚN TERRENO O CAMPO DEPORTIVO.

En las primeras dos décadas del siglo XX, los cronistas deportivos de los diarios caraqueños denominaban “caimán” a los juegos de beisbol con muchas carreras y errores. Así como también a los peloteros que jugaban muy mal. En general, el término caimán era utilizado entonces para referirse a la mala calidad de una cosa. Su significado tiene mucha relación o es equivalente a la palabra “chimbo” de hoy día.

y Ya en la década de 1940, el término “Caimanera” era de uso común en el mundo del beisbol venezolano.

En Caracas, además de Catia y el Universitario, fueron célebres las “Caimaneras” del estadio San Agustín, La Rinconada, La Araña, el “Chato” Candela, MOP Zona10, San Pablo en San Martín, La Guairita y La Planta, entre otras.

Hoy día la palabra “Caimanera” tiene una connotación mucho más allá de un encuentro de beisbol o de alguna otra disciplina deportiva. Aunque para el venezolano el vocablo Caimanera continúa siendo sinónimo de una partida de beisbol, su utilización ha trascendido el terreno de juego para convertirse también en una expresión popular que simboliza desorden o improvisación.

El periodista Herman “Chiquín” Ettedgui fue un gran impulsor de las “Caimaneras” en el país.

El término «Caimanera» se ha extendido a todas las disciplinas deportivas e incluso a áreas que nada tienen que ver con el deporte. Hoy día, para los venezolanos caimanera también es sinónimo de desorden. La mayoría de las veces en las caimaneras se juegan sin el número de peloteros reglamentarios (9) y con reglas adaptadas al terreno donde se vaya a realizar el juego.