LA RAZÓN exhibe la serie que documenta la tortura y los crímenes bajo el régimen de Maduro

LA RAZÓN exhibe la serie que documenta la tortura y los crímenes bajo el régimen de Maduro

El trabajo periodístico “La República que tortura” consta de seis episodios y ha sido realizado por el medio venezolano TalCual

Miembros de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) detienen a una manifestante opositora durante nuevos enfrentamientos en la Plaza Altamira de Caracas (Venezuela)
Miembros de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) detienen a una manifestante opositora durante nuevos enfrentamientos en la Plaza Altamira de Caracas (Venezuela)

VICTOR AMAYA

CARACAS. CREADA./ ÚLTIMA ACTUALIZACIÓN.17-12-2020 | 06:36 H

En Venezuela se violan derechos humanos, y la tortura se ha convertido en un patrón de conducta de los cuerpos de seguridad del Estado controlados por el gobierno de Nicolás Maduro: el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim) y las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES).

LA RAZÓN presenta la serie documental del medio venezolano TalCual “La república que tortura”. VEA EL PRIMER CAPÍTULO: “CUANDO VAN A POR TÍ”

En su informe de 2019, la Oficina de la Alta Comisionada de los Derechos Humanos de la ONU registró más 72 denuncias por torturas y otros malos tratos a 174 personas detenidas en el contexto de protestas entre 2017 y 2019. En la actualización de 2020, Michelle Bachelet agregó la existencia de “lugares no oficiales y desconocidos” donde se torturaría a los detenidos, además de las sedes oficiales del Sebin y la Dgcim.

Una Misión de Determinación de Hechos sobre Venezuela comisionada por el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas dictaminó en septiembre de 2020 que tiene motivos razonables para creer que en Venezuela se han cometido crímenes de lesa humanidad que han contado con el apoyo de las más altas autoridades, incluyendo al propio Nicolás Maduro y sus ministros de Interior y Defensa.

Y la Fiscalía de la Corte Penal Internacional determinó que hay fundamentos razonables para creer que, al menos desde abril de 2017, “autoridades civiles, miembros de las Fuerzas Armadas e individuos a favor del Gobierno han cometido los crímenes de lesa humanidad de encarcelación u otra privación grave de la libertad física en violación de normas fundamentales de derecho internacional”.

En este contexto, el medio venezolano TalCual ha realizado una serie documental bajo el título La república que tortura, que consta de seis episodios y cuyo primer capítulo avanza hoy LA RAZÓN. En la serie documental se expone una exhaustiva investigación que documenta patrones de violaciones a derechos humanos en Venezuela, a partir de casos de presos políticos y presos comunes. Las voces que narran estas historias demuestran la indefensión de quienes por diferentes razones han estado frente a frente con el rostro torturador del Estado venezolano.

A través de los testimonios de estas víctimas de torturas por parte de funcionarios venezolanos, así como las de sus familiares o defensores, se reconstruyen las maneras de actuar del régimen de Nicolás Maduro, que son plasmadas en pantalla por el artista venezolano Roberto Weil en lo que se ha bautizado como “realismo animático”, y con presentación del reconocido periodista César Miguel Rondón.

El episodio 1 se presenta la primera máscara tras la cual se escuda la impunidad: las detenciones arbitrarias e ilegales, las ejecuciones extrajudiciales, la desaparición forzosa y la fabricación de expedientes que no diferencian víctimas. La impunidad y la indefensión tumban por igual las puertas de las casas humildes como las de figuras expuestas a la vida pública.

Fuente: https://www.larazon.es/internacional/20201216/4rg6lp6xzzc6pbqnnsanjvq42y.html

DENUNCIAN QUE EL COLABORADOR DE GUAIDÓ CUMPLE 500 DÍAS PRESO BAJO TRATOS CRUELES

DENUNCIAN QUE EL COLABORADOR DE GUAIDÓ CUMPLE 500 DÍAS PRESO BAJO TRATOS CRUELES

Por Alexis Ortiz / @alexisortizbravo

Comentario editorial para BIENVENIDOSVENEZOLANOS.COM /
Martes 4 de agosto de 2020

Con el titulo de este comentario, la agencia de noticias EFE informo ayer lunes sobre la pesadilla que vive el abogado venezolano Roberto Marrero, asistente de confianza del presidente legitimo de Venezuela, Juan Guaidó.

Marrero, como otros cientos de compatriotas, esta preso y recibe maltratos en la cárcel, sin haber cometido ningún delito.

Pero la agencia EFE con sus “comillas” y redacción sibilina, le puede crear a un lector desprevenido, la sensación de que hay algo exagerado en la denuncia del atropello a Marrero y otros venezolanos democráticos.

La verdad irrefutable es que los métodos represivos del castrochavismo, son idénticos a los de Stalin, Mao, Musolini, Hitler y Fidel Castro.

López Gil instó a Borrell a trabajar por la liberación del diputado Gilber Caro

López Gil instó a Borrell a trabajar por la liberación del diputado Gilber Caro

agosto 3, 2020

El europarlamentario Leopoldo López Gil envió una carta al jefe de la diplomacia de la Unión Europea, Josep Borrell para que interceda en la liberación del diputado Gilber Caro, detenido en una sede de las FAES en Caracas.

La misiva está firmada por varios europarlamentarios de diversas nacionalidades e ideologías políticas en la que se recuerda que Caro fue detenido en diciembre pasado basándose en acusaciones falsas de traición a la patria realizadas por el Tribunal Supremo de Justicia venezolano, que autorizó la violación de su inmunidad.

A finales de julio la hermana del diputado Caro informó del deterioro que está sufriendo debido a la tortura a la que se le somete y que incluye la falta de alimentos y de agua.

En su carta, López Gil ha recordado a Josep Borrell que recientes informes del mes de julio de la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michele Bachelet, y del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, han puesto de manifiesto que el sistema judicial de Venezuela sigue adoleciendo de falta de independencia y que el Tribunal Supremo de Justicia actúa con criterios políticos en sus decisiones.

Eurodiputados que han firmado:
Leopoldo López Gil (EPP, ES) Gabriel Mato (EPP, ES) David Lega (EPP, SE) Rosa Estaràs Ferragut (EPP, ES) Javier Zarzalejos (EPP, ES) Ivan Štefanec (EPP, SK) Antonio López-Istúriz White (EPP, ES) Dolors Montserrat (EPP, ES) José Ramón Bauzá Díaz (Renew, ES) Antonio Tajani (EPP, IT) Juan Ignacio Zoido Álvarez (EPP, ES) Massimiliano Salini (EPP, IT) Adrián
Vázquez Lázara (Renew, ES) Pablo Arias Echeverría (EPP, ES) María Soraya Rodríguez Ramos (Renew, ES) Aldo Patriciello (EPP, IT) Isabel Benjumea (EPP, ES) Salvatore De Meo (EPP, IT) José Manuel García-Margallo y Marfil (EPP, ES) Jorge Buxadé Villalba (ECR, ES) Hermann Tertsch (ECR, ES) Mazaly Aguilar (ECR, ES) Margarita de la Pisa Carrión (ECR, ES) Esteban González Pons (EPP, ES) Francisco José Millán Mon (EPP, ES) Pilar del Castillo Vera (EPP, ES) Samira Rafaela (Renew, NL) Giuseppe Milazzo (EPP,IT) Mara Bizzotto (ID, IT) Maite Pagazaurtundúa (Renew, ES) Isabel Santos (S&D, PT)

Fuente: albertonews.com

DEFENDER A NUESTROS PRESOS POLÍTICOS ES UN COMPROMISO CIUDADANO

DEFENDER A NUESTROS PRESOS POLÍTICOS ES UN COMPROMISO CIUDADANO

Por Alexis Ortiz.

Comentario editorial para BIENVENIDOSVENEZOLANOS.COM
Miercoles 29 abril 2020

La narcodictadura, para impostar sensibilidad por la amenaza del virus chino, está liberando algunos presos comunes.
Pero al mismo tiempo incrementa el número de prisioneros políticos, civiles y militares.
Para esos compañeros no hay tregua ni protección por el coronavirus. Lo que reciben es incomunicación, torturas y los maltratos abominables del castrochavismo.
Los venezolanos debemos defender a nuestros presos políticos, apoyar moral y materialmente a sus familias y esconder o ayudar a escapar a los perseguidos.
Denunciar los atropellos de la narcodictadura a los valientes de la resistencia es compromiso de todos.
En BIENVENIDOSVENEZOLANOS.COM hemos abierto una seccion de apoyo a los patriotas que sufren cárcel y persecución del castrochavismo llamada “REHENES DEL PODER” y estamos a la orden para proyectar las denuncias.

SOMERO INFORME DE LA REPRESIÓN EN LOS ANALES VENEZOLANOS

SOMERO INFORME DE LA REPRESIÓN EN LOS ANALES VENEZOLANOS

Por Alexis Ortiz

          La represión ha sido una calamidad persistente en la historia de Venezuela. Desde luego que el grado de sadismo que ha alcanzado ahora con el castrochavismo, supera con creces la crueldad de otros momentos terribles del discurrir de la patria.

          No solo la prensa, los políticos y la tradición oral, sino también nuestros escritores, han reseñado la saña de los gobiernos represivos, verbigracia, “Memorias de un venezolano de la decadencia”, de José Rafael Pocaterra; “Puros Hombres”, de Antonio Arráiz; “Se llamaba SN”, de José Vicente Abreu; “Muerte de Honorio”, de Miguel Otero Silva…

Antecedentes

El maltrato a los adversarios (siempre tratados como enemigos), tiene “pedigree” entre nosotros. Incluso en los tiempos precolombinos, en medio de las incesantes guerra tribales, a los derrotados solía esperarlos la muerte o la esclavitud.

Los caribes, extraordinarios navegantes y guerreros, en su empuje expansionista y hegemónico que le permitió controlar el mar que ahora lleva su nombre, no se caracterizaban por la piedad ni la humildad. Su lema de combate era “Ana karina rote” (“Solo los caribes somos gente”).

Luego la conquista de nuestro territorio por los europeos no fue precisamente coser y cantar. Se multiplicaron las violencias a la población aborigen primero y, después a los negros traídos de Africa en uno de los mayores crímenes que conoció la humanidad.

El castigo brutal a que sometió el conquistador Garci González de Silva (Don Gonzalito), al cacique de los mariches, Tamanaco, al obligarlo a enfrentar desarmado a un enorme perro de presa, hasta ser matado a dentelladas por la bestia y, el asesinato del líder indígena del norte del territorio, Guaicaipuro, son apenas muestras de la violencia de la época.

Lo mismo se puede decir de las penas a los esclavos negros durante la conquista y la colonia. En el período colonial la vida era apacible para los obedientes, pero no así para los sospechosos de herejía religiosa o infidelidad al rey. Aunque la actuación del Santo Oficio (la Inquisición) no fue tan feroz en Venezuela como en México y la parte austral de América, de todos modos fueron muchos los que padecieron su vesania. Además de la permanente persecución política a los insumisos.

La independencia

          Es bueno recordar que la guerra emancipadora venezolana fue cruel y devastadora. Al final, el propio libertador Bolívar se lamentó que se habían perdido tres siglos de cultura e industria.

          El nivel de ferocidad de algunos caudillos realistas (Monteverde, Zuazola, Cerveris y sobre todo Boves) fue demencial. La respuesta criolla no fue menos violenta. El “Decreto de Guerra” a Muerte de Simón Bolívar no se ha liberado de la polémica posterior, por el tono bárbaro de la proclama: “Españoles y canarios, contad con la muerte aún siendo inocentes”.

          Y entre las muestras del abuso hay que reseñar el encarcelamiento injusto e ilegal del precursor Miranda, por el gobierno español que irrespetó una capitulación convenida.

          La etapa republicana

          Nuestro país ya separado de la Gran Colombia (lo que es hoy Colombia, Ecuador, Panamá y Venezuela), vivió durante sus primeros gobiernos (Páez, Vargas, Soublette…) una relativa moderación en materia de castigos políticos. La crueldad brotó sobre todo en el primer mandato de José Tadeo Monagas.

          En ese período fue decapitado el rebelde Francisco Rangel, condenado a muerte y finalmente a destierro Antonio Leocadio Guzmán y, lo más escandaloso, asaltado el Congreso Nacional por las turbas de Monagas. Lo que produjo la muerte de entre otros, el ilustre diputado y hacendista Santos Michelena –además del extrañamiento del glorioso Fermín Toro.

          Un episodio deleznable fue la humillación de Monagas al prócer José Antonio Páez, a quien envió preso amarrado al castillo de San Antonio de la Eminencia, en Cumaná.

La Guerra Federal (Guerra Larga o de los Cinco Años), fue igual de arrasadora de campos y ciudades y ruda con los contendientes, que la de independencia. La corrupción y narcisismo del mandamás ganador, el “doctor y general” Antonio Guzmán Blanco, se manifestó en abusos contra los derechos humanos, de él y sus seguidores.

Se conoce que eran severamente castigadas hasta manifestaciones inocuas, como la de un joven poeta que en una reunión, mostrando una manzana declamó:

“Por una cual la presente perdió el paraíso Adán. Si hubiera sido Guzmán, se come hasta la serpiente”.  

          En esos tiempos guzmancistas, venezolanos paradigmáticos como el internacionalista Pedro Gual, el presidente Juan Pablo Rojas Paúl y el arzobispo de Caracas Silvestre Guevara Lira, conocieron el exilio. Y otros como Cecilio Acosta y el Apóstol cubano José Martí, un trato artero.

Ya en las postrimerías del guzmancismo, el brioso Mocho Hérnandez, objeto de un fraude electoral, fue a dar con sus huesos a la siniestra cárcel de La Rotunda, en el breve mandato de Ignacio Andrade.

Llegaron los andinos “con el mazo dando”

En 1899 arrancó la repetida etapa de los andinos en el poder. Llegaron del Táchira a Miraflores, bajo la batuta de Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez. En Caracas calificaron a los gobiernos de esos hombres rústicos como la “bárbarocracia”, así como hoy podríamos llamar al castrochavismo la “bandidocracia”.

La represión entre 1899 y 1935, cuando muere Gómez, fue el signo de la vida ciudadana. La Rotunda, el castillo de Puerto Cabello, fueron las ergátulas donde encerraron a políticos, intelectuales, guerrilleros y otros depositarios de la dignidad nacional y, hasta gente sencilla, que no pudo evitar la ojeriza de los capataces que dominaban al país.

Los abusos contra los prisioneros fueron brutales. Baste mencionar los “grillos”, pesadas bolas de hierro que les amarraban a los piés para inmovilizarlos. Entre las miles de víctimas de tales excesos estuvo el egregio poeta del pueblo venezolano Andrés Eloy Blanco y los estudiantes rebeldes de 1928, liderados por Rómulo Betancourt y Jóvito Villalba.

Después de Castro y Gómez vino la transición de López Contreras, cuyo gobierno fue más moderado en materia represiva, aunque en 1937 decretó la expulsión del país de venezolanos de tronío como: Jóvito Villalba, Miguel Acosta Saignes, Gonzalo Barrios, Rómulo Betancourt, Salvador de la Plaza, Raúl Leoni, Luis Hernández Solís, Gustavo Machado, Augusto Malavé Villalba, Miguel Otero Silva, Valmore Rodríguez, Isidro Vallés, Carlos Augusto León…

El gobierno siguiente del general Isaías Medina Angarita, fue en general tolerante y amable.

La Junta de Gobierno presidida por Rómulo Betancourt mantuvo también el respeto a las garantías ciudadanas, con las máculas de la agitación callejera excesiva y la inicua expulsión del país de los generales López Contreras y Medina Angarita y del doctor Arturo Uslar Pietri.

El efímero mandato del maestro Rómulo Gallegos fue un modelo de tolerancia democrática.

Pérez Jiménez, otra vez la bota militar

Luego del asesinato del presidente interino Carlos Delgado Chalbaud y el fraude electoral en el referendum de 1952, atrapó el mando dictatorial el coronel Marcos Pérez Jiménez. Hasta 1958 ese fue un período opaco de nuestra historia.

La dictadura perezjimenista creó la perversa policía Seguridad Nacional, para perseguir y torturar a los opositores. Al frente del aparato de seguridad colocó a un represor con ínfulas de elegancia, Pedro Estrada (llamado “el chacal de Guiria”) y a un esbirro odioso, Miguel Silvio Sanz. 

Después de mucho sufrimiento de los hombres de la resistencia y el homicidio de cantidad de ellos, la libertad volvió a brillar el 23 de enero de 1959, gracias a la acción cívico militar.

El interinato del almirante Wolfang Larrazabal y el abogado Edgard Sanabria, a pesar de las intentonas golpistas, fue benévolo en lo atinente a derechos ciudadanos.

La Democracia Civil

          Los gobiernos constitucionalistas de Rómulo Betancourt, Raúl Leoni y Rafael Caldera, tuvieron que enfrentar una guerra armada y financiada desde Cuba por el déspota Fidel Castro. En toda guerra hay excesos pero esos gobiernos procuraron siempre no saltarse la legalidad. Al final, al derrotar la guerrilla castrista, emprendieron una modélica pacificación del país.

          En los períodos de Carlos Andrés Pérez (dos), Luis Herrera Campins, Jaime Lusinchi, Ramón J. Velázquez y otro de Caldera, en la democracia funcionaron las instituciones para prevenir o castigar los abusos que algunas veces se presentaban, y la libertad de expresión para denunciarlos.

          Pero llegó la narcodictadura

          La pesadilla descendió sobre Venezuela con la llegada a la presidencia por vía electoral, del teniente coronel golpista Hugo Chávez. Han sido dos décadas de espantosas represión, corrupción, ruina económica, política y moral y entrega de la nación a las dictaduras de Cuba, Rusia, Turquía, China, al terrorismo musulmán, a figuras deleznables como Lula Da Silva, los Kirchner, Evo Morales, Rafael Correa, Mel Zelaya, Daniel Ortega y a los asquerosos negocios del narcotráfico y la minería ilegal.

          La persecución a los opositores por parte de la narcodictadura castrochavista, ha sido la más infame de nuestra historia (y quizás la de Latinoamérica). Torturas, violaciones, asesinatos, destierros, fuga espontánea de millones de compatriotas, domesticación de jueces y fiscales, humillación a los justamente descontentos, son las señas de identidad de la tragedia venezolana perpetrada por Chávez, Maduro, Padrino, Cabello, Rodríguez, Carreño, Valera, Flores y resto de los homicidas que usurpan el poder.

          Para ilustrar la extrema saña del castrochavismo, basta compararlo con otra tiranía en tiempos parecidos: en 1918, ante la llegada de la llamada “peste española” a Caracas, el arzobispo Felipe Rincón González, logró permiso del dictador Juan Vicente Gómez, para que entrara un médico (Rafael Requena) a atender a los presos políticos y llevarles medicinas, cobijas y alimentos. Además, Gómez entregó la dirección de la lucha contra la peste, a científicos de fuste como José Gregorio Hernández y Luis Razetti.

          En este 2020, ante la gravísima amenaza del corona virus o virus chino, la narcodictadura se ha negado obtusamente a permitir ayuda a los prisioneros políticos y puesto al frente de la lucha contra la pandemia, no a médicos calificados, sino a politiqueros piratas y enfermos de odio, como los hermos Delcy y Jorge Rodríguez.

          Pero la luz de la libertad brillará de nuevo en Venezuela, gracias a la resistencia pluralista de nuestra gente, que en este momento asume el liderazgo de la Asamblea Nacional y el presidente legítimo Juan Guaido.

          Pembroke Pines, Florida, EEUU abril de 2020.