Horas después de haber declarado que se había anotado una “gigantesca victoria”, la oposición venezolana se encontraba denunciando que había sido víctima de un mega fraude, luego que el chavista Consejo Nacional Electoral (CNE) anunciara que el régimen ganó 17 de las 23 gobernaciones en disputa durante los comicios del domingo.
Según datos anunciados el domingo por la noche por la presidenta del CNE, Tibisay Lucena, la oposición había ganado en solo cinco estados, mientras que la competencia en un sexto (el estado Bolívar) era muy reñido y aún quedaba por definir.
“Estamos en un momento muy grave para la República, para el país, estamos ante un sistema que no da confianza […] No reconocemos los resultados dados hoy (domingo) por el CNE”, anunció el dirigente opositor Gerardo Blyde, al anunciar que la oposición se prepara para emprender una nueva jornada de protesta.

“Ellos saben que no son mayoría, y el país, el pueblo venezolano y el mundo lo sabe”, sostuvo Blyde.
Horas antes, la oposición venezolana se mostraba optimista, brindando señales de que emergería como el gran ganador de los comicios en base a los resultados que manejaba.

“Lo que ha ocurrido hoy (domingo) en Venezuela, el evento del que ha sido el pueblo venezolano, y por eso no sentimos tan orgullosos es una enorme, una gigantesca, victoria popular de dimensiones históricas”, declaró el dirigente Ramón Guillermo Aveledo, en representación de la alianza opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD).

No obstante, ese optimismo se desvaneció poco después, cuando Lucena anunció que el PSUV logró arrebatarle a la oposición el estado de Miranda (centro-norte) gobernado por el dos veces candidato a la presidencia del país Henrique Capriles, y los estados de Lara (oeste) y Amazonas (sur).
Con el 95.8% de las actas escrutadas, la presidenta del CNE, Tibisay Lucena, dijo que los resultados son “irreversibles” y señaló que en estos comicios hubo una participación del 61.14% del padrón electoral.
El PSUV retuvo además los estados de Apure, Aragua, Barinas, Carabobo, Cojedes, Delta Amacuro, Falcón, Guárico, Monagas, Portuguesa, Sucre, Trujillo, Vargas y Yaracuy.
La oposición por su parte obtuvo el triunfo en los de Anzoátegui, Mérida, Nueva Esparta, Táchira y Zulia, según los datos anunciados por el CNE.
El régimen celebró de inmediato el anuncio. “El chavismo arrasó las elecciones”, declaró un festivo Maduro, acompañado por las principales figuras de su gobierno.
Los venezolanos acudieron a las urnas en unos polémicos comicios organizados por el régimen de Nicolás Maduro para tratar de obtener legitimidad para su cuestionada Asamblea Nacional Constituyente.
A inicios de la tarde, sólo 35% de los electores había acudido a las urnas para depositar su voto, pero el proceso de votación cobró más fuerza durante las últimas horas, pese a los cambios de última hora de los centros de votación, que afectaron a cientos de miles de electores de la oposición.
Los expertos habían advertido que una votación elevada aumentaría las perspectivas de triunfo de los candidatos de la oposición, quienes debieron superar una serie de trabas y prácticas fraudulentas.
Esa alta participación era necesaria dado a que algunas estimaciones advertían que los candidatos de la oposición entraban a competir con una desventaja inicial equivalente a 10 puntos porcentuales por el efecto de las prácticas fraudulentas del oficialismo.
Encuestas mostraban un virtual empate entre los dos bandos, con 10 estados inclinándose a favor de la oposición, 10 a favor del régimen y tres estados de competencia reñida, en base a una participación de entre 50% y 55%.
Pero las proyecciones mostraban que esa relación cambiaba drásticamente con una participación electoral más alta.
Un simulador de la elección publicada por el portal Prodavinci.com proyectó que la oposición obtendría 19 de las 23 elecciones con una participación de 67.7% del electorado.
Desde tempranas horas de las mañana, imágenes de televisión mostraban una alta asistencia de los electores en los centros de votación. Parte de ello se debía a los cambios de última hora realizados por el CNE, controlado por el chavismo, que cerró algunos de los centros de votación ubicados en sectores de la oposición, obligando a casi un millón de personas a acudir a otros sitios.
Esa maniobra podría generarle suficiente ventaja al oficialismo como para permitirle robarse algunas de las gobernaciones, advirtió el asesor político Orlando Viera-Blanco.
“El impedimento en determinada circunscripciones electorales pudo haber obstaculizado de manera eficiente la intención de participar y de votar en contra del gobierno, produciendo una abstención forzosa que pudo haber sido determinante en algunas elecciones”, dijo Viera-Blanco.
Los venezolanos también se vieron acosados físicamente por fuerzas del régimen.
“En al menos siete estados se han observado grupos de personas en motos, amedrentando electores en las filas de votación”, reportó ORC Consultores en un informe divulgado a inicios de la tarde.
“Al menos cinco dirigentes de la oposición han sido golpeados, amedrentados o detenidos al momento de ejercer el derecho al voto”, añadió el informe.
Las irregularidades con los elementos motorizados ocurrieron en centros de votación en los estados Miranda, Aragua, Trujillo, Zulia, Carabobo, Mérida y Sucre.
Por otra parte, dirigentes de la oposición denunciaron que funcionarios del régimen retrasaron el proceso en algunos centros de votación para desmotivar a los electores.
Una escasa participación en los comicios le daría un espaldarazo al régimen, que de sacar más gobernaciones que la oposición estaría en condiciones de declararle al mundo que sigue siendo popular y que tiene el mandato de profundizar su revolución a través de su cuestionada Asamblea Constituyente.
Expertos advierten que además de las gobernaciones está en juego la legitimidad de la Asamblea Constituyente, cuya elección fue cuestionada en todo el mundo bajo acusaciones de que el régimen duplicó artificialmente los números de personas que habrían votado para escoger a sus miembros.
“Estas elecciones no son solamente para elegir gobernadores”, dijo desde Caracas Jesús Seguías, presidente de la encuestadora Datincorp. “En estas elecciones se va a demostrar si los votos que dijo tener el gobierno para elegir a la Asamblea Nacional Constituyente existen o si fueron efectivamente votos fantasmas”.
Según el régimen, más de 8 millones de venezolanos participaron el 30 de julio en la elección para escoger a los 545 miembros de la Constituyente, organismo que está en capacidad de reformar la Constitución e imponerse sobre el resto de los poderes del Estado.
Sin embargo, la comunidad internacional cuestiona esas cifras y respalda versiones obtenidas a través de sondeos a boca de urna que indican que sólo 3 millones de electores participaron en los comicios.
Los cambios a última hora de los centros de votación frecuentados por la oposición son solamente una de una larga cadena de medidas arbitrarias que inclinan la balanza a favor del régimen.
Según un estudio del periodista investigador de temas electorales Eugenio Martínez, las irregularidades también incluyen: la suspensión arbitraria en las boletas de votación de la tarjeta de la alianza opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD), la falta de observadores nacionales e internacionales, la falta de actualización de los listados de los miembros de mesa y la negativa de usar tinta indeleble para el dedo meñique del elector con el fin de que puedan votar más de una vez.
A esa lista, también se le sumaba el impacto del voto asistido, práctica en la que dirigentes locales del chavismo acompañan de la mano hasta las urnas a lectores que están recibiendo beneficios de los programas sociales, método de intimidación que en el pasado ha permitido al régimen recibir cientos de miles de votos a su favor.
 
Cortesía El Nuevo Herald