Por Edgar J. Amado                                                                     

El reciente informe de la Comisión de los DDHH, enviado por la ONU a Venezuela, debe ser aprovechado al máximo y no de manera tímida. Al respecto, la ex magistrada, Blanca Rosa Mármol, ha declarado que la manera para evitar la impunidad de la narcodictadura es aprovechar el informe de la ONU, para que el gobierno (I), envié una carta a cada uno de los gobiernos del continente, solicitándoles se pronuncien con respecto al informe en referencia. La pregunta obligada es ¿Esta denuncia llevada a la Corte Penal Internacional, será suficiente para que se encause a la cúpula de la narcodictadura? Quizás la respuesta a esta interrogante sea, acudir, como han recomendado expertos en el área, aplicar lo estipulado en la  Convención de Palermo, ya que el régimen de Venezuela, no es un gobierno tradicional, es una mafia que debe ser tratada y enjuiciada como tal.

La CPI, no ha demostrado ningún interés ante la cantidad de denuncias de crímenes de lesa humanidad cometidos en Venezuela, y en cualquier momento se puede declarar incompetente para dirimir el caso y remitirlo entonces a los tribunales venezolanos y sabemos que el Tribunal Supremo ilegitimo, está manejado por delincuentes que se van hacer de la vista gorda. De aquí, que seria recomendable llevar el caso venezolano, para que sea dilucidado de acuerdo a lo pautado en la  Convención de Palermo, con las mismas cartas por parte de los gobiernos del área, en apoyo a esta acción, pero no tratando a la narcodictadura como un gobierno democrático, sino como una banda de delincuentes que se apropio del poder en Venezuela, y como los criminales que son, ser juzgados “Los tiempos de los gobiernos son muy cortos y los de la delincuencia largos y azarosos. Entonces empecemos ya y no perdamos un solo minuto”  Álvaro Uribe Vélez.