Exiliados venezolanos en Miami protestaron este martes la detención prolongada en centros de inmigración de la Policía de Inmigración y Aduanas (ICE) de sus compatriotas que cruzaron la frontera sur de Estados Unidos para solicitar asilo.

Una veintena de manifestantes protestaron en la ciudad de Doral con pancartas con lemas como “Paren las detenciones indefinidas”, y otras con una cita atribuida al senador de Florida Marco Rubio, publicada en un medio de Venezuela: “Ningún venezolano puede ser deportado de Estados Unidos”.

Los manifestantes, ondeando banderas venezolanas, se apostaron en una esquina de la 87 Ave y la 36th St. exigiendo que sus compatriotas sean liberados y pidiendo a los congresistas demócratas y republicanos que insten al presidente Donald Trump a emitir una Salida Obligatoria Diferida (DED, por sus siglas en inglés) o que los legisladores aprueben un Estatus de Protección Temporal (TPS) para los detenidos.

Las personas con un DED no están sujetas a remoción de Estados Unidos por un periodo determinado y pueden trabajar legalmente, según el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS).

El presidente de Venezolanos Perseguidos Políticos en el Exilio (Veppex), José Colina, dijo que hay más de 400 detenidos a nivel nacional, de acuerdo con cifras extraoficiales.

ICE informó recientemente a el Nuevo Herald que solo en el Área de Responsabilidad de su Oficina en Nueva Orleans (AOR) tenía bajo custodia a 320 venezolanos, de acuerdo con cifras del 16 de noviembre pasado.

Ese AOR incluye los estados de Alabama, Arkansas, Louisiana, Mississippi y Tennessee.

Colina declaró que la protesta se realizó para llamar la atención sobre la problemática que confrontan los venezolanos que están en diferentes centros de detención y que muchos de ellos llevan entre seis y ocho meses sin libertad.

“Estamos levantando nuestra voz para pedir a esta administración [del presidente Donald Trump] que ablande un poco su política migratoria y permita que estos venezolanos, que no pueden ser deportados a Venezuela porque no hay relaciones entre ambos países, puedan estar en libertad en territorio estadounidense”, dijo el activista.

En cuanto al gobierno del presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó, informó que no existe una política definida para solventar la situación de los venezolanos detenidos que han solicitado asilo en la frontera.

“Tampoco se ha visto un pronunciamiento directo del presidente Guaidó, que tiene la fuerza política para pedirle a su principal aliado, que es Donald Trump, que deja salir en libertad a estos venezolanos”, expresó.

Hellen Villalonga, presidenta de la Asociación Multicultural de Activistas Voz y Expresión (Amavex), dijo que en el Día Internacional de los Derechos Humanos estaban levantando la voz por aquellos que se encuentran los centros de detención donde, afirmó, les violan sus derechos.

Denunció que conoce de casos de venezolanos que fueron sometidos a operaciones y que son regresados casi de inmediato a los centros de detención con el mismo uniforme, sin condiciones de salubridad.

La activista coincidió en decir que los congresistas pueden implementar acciones para que sus compatriotas puedan salir de los centros de detención y en especial en momentos en que buscan el voto de más de 150,000 venezolanos-estadounidenses que sufragarán en las elecciones de 2020.

“Tienen que entender que hoy es el momento de actuar y dejar de utilizar el dolor de los venezolanos como un tema de campaña electoral. Tenemos voz y hoy estamos aquí levantándola por los que tienen en los centros de detención violando sus derechos humanos”, expresó Villalonga.

La psicóloga venezolana María Oliveros tiene a su mamá y una hermana en centros de detención de inmigración en Texas y aseguró que las condiciones de reclusión son una violación a los derechos humanos, además de que son tratadas, al igual que otros venezolanos detenidos, como delincuentes.

Su papá, de 63 años, y su mamá, de 64 años, decidieron cruzar la frontera de México con EEUU junto con una hija y un sobrino. Esperaron su turno cuatro meses para ingresar a territorio estadounidense. Todos fueron ingresados en centros de inmigración en Texas.

Oliveros dijo a el Nuevo Herald en una entrevista desde Georgia que días después liberaron a su papá tras pasar junto con su esposa la prueba de miedo creíble. Pero a su hermana la colocaron en deportación al no pasarla.

A su mamá la mantienen detenida en Houston Contract Detention Facility, en Houston, Texas, con el agravante de que sufre de aneurisma cerebral y requiere de un tratamiento médico especial.


“El duelo migratorio de la gente que está llegando por la frontera es terrible. Mi papá llegó a casa tras ser liberado con un estrés post traumático, crisis de ansiedad, sufre de ataques de pánico. Tengo a mi papá acostado las 24 horas, tengo que obligarlo a que coma y se bañe”, detalló.

El padre de Oliveros, quien pidió que no fuera identificado por razones de seguridad, fue perseguido en Venezuela por paramilitares armados del régimen de Maduro en el estado Zulia al negarse a alterar los resultados de medición de un terreno para una obra por exigencia de contratistas de la estatal petrolera PDVSA, que su vez eran presionados por funcionarios de esa empresa.

“A mi papá lo trasladaron de un centro de inmigración a otro encadenado, con esposas y cadenas en los tobillos, durante cinco horas, a su edad y en las condiciones médicas que padece. Una violación real de los derechos humanos. Ellos son inmigrantes, no delincuentes”, dijo Oliveros.

Venezolanos protestan en Doral el 10 de diciembre de 2019 la detención prolongada de sus compatriotas en cárceles de ICE, cuando llegan a EEUU pidiendo asilo.
Venezolanos protestan en Doral el 10 de diciembre de 2019 la detención prolongada de sus compatriotas en cárceles de ICE, cuando llegan a EEUU pidiendo asilo. PEDRO PORTAL PPORTAL@MIAMIHERALD.COM


Fuente El Nuevo Herald