Por Edgar Jerónimo Amado       

Jeremías 29:11 NVI. “Dime con quién andas y te diré quién eres”. Este famoso refrán era el que nuestros padres, tíos y abuelos nos recitaban siempre que andábamos con personas que no eran de su agrado. Este proverbio se puede aplicar sin lugar a dudas a la actitud asumida por el G4 en su decisión de participar en las elecciones de noviembre para alcaldes y gobernadores, que es el salvavidas que necesita el régimen en momentos en que las sanciones han dado el resultado esperado, porque la tiranía se estaba asfixiando. De manera expedita y en términos coloquiales, el G4 se paso a la torera la prominencia de Guaidó como presidente interino y aparentemente tomó la decisión sin una consulta amplia, hasta podríamos decir que en la practica es una especie de golpe de Estado.

Debemos entender que el régimen ha logrado una vez más, dividir a la oposición, entre el gobierno interino del presidente Juan Guaidó, el G4, los llamados alacranes, Soy Venezuela y otros factores de la oposición, conformada por representantes de la sociedad civil. Por lo tanto si en realidad queremos avanzar, debemos hacer un “mea culpa” y admitir los errores cometidos, con el único objetivo que debe interesarnos, que es la salida de la dictadura, para lograr la ansiada libertad de Venezuela y el retorno a la democracia. Para lograr esta tarea titánica se hace necesario que todas las partes cedan proyectos y ambiciones personales, logrando una ruta común, realizable, que tenga como resultado final el cese de usurpación. Lo único que garantiza el final de la tragedia que sufren los venezolanos, es y será, la realización de elecciones presidenciales libres, verificables, y con un nuevo CNE totalmente independiente. Lo demás que se acuerde, aunque sea importante, no cumplirá con el cometido de lograr nuestra ansiada Venezuela libre y en democracia. “En toda negociación, el hombre honrado está destinado a llevar la peor parte, mientras que la picardía y la mala fe se apuntan finalmente los tantos.” Mika Waltari.