Por Alexis Ortiz / CRONICAS DESDE MIAMI / Artículo publicado en “elNuevo Herald” de Miami (16 0ctubre 2020)

  Los venezolanos amamos a Bolivia, tal como lo hicieron el libertador Bolívar y el gran mariscal Sucre. Por eso los que somos creyentes y democráticos, le pedimos al Altísimo que ilumine al pueblo boliviano para que en las elecciones de este domingo 18 de octubre, no se deje arrebatar la democracia que rescataron en la calle, del abuso de la narcodictadura de Evo Morales.

          Siete de cada diez electores en Bolivia repudian al narcodictador Morales. Pero la división candidatural de los sectores democráticos, le crearon a Morales la ilusión de que podía ganar los comicios en la primera vuelta. También confiaba en que él fue defenestrado por el pueblo pero como dijo el exministro Carlos Sánchez Berzaín, la dictadura sigue. El partido de Evo controla todavía los poderes Judicial y Legislativo, la Fiscalía, el padrón electoral falsificado, la Asamblea Nacional y hasta el Instituto Nacional de Estadística.

          De pronto Evo Morales se percató de que no podía ganar en primera vuelta y que en la segunda, sería derrotado por la unidad de los sectores democráticos. Entonces denunció un supuesto fraude y anunció la violencia y saboteo del resultado electoral. En materia de terrorismo callejero, manejo de la cocaina, atropello a los indígenas rebeldes, burla a las instituciones y de pedofilia, a Evo hay que tomarlo en serio, porque esas son sus especialidades.

          Por eso hay que llamar a los bravos ciudadanos bolivianos que ya sacaron al narcodictador del poder, a no dejarse intimidar por las amenazas y las agresiones de Morales y sus pandillas de cocaleros. Como nos dijo el ministro de Economía de Bolivia Branko Marincovic, baluarte de la resistencia a los 14 años de narcodictadura, Evo Morales está desesperado y es capaz de cualquier exceso. La gente tiene que frenarlo con su voto.

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