Alexis Ortíz

Mi amigo Carlos Blanco, ex concejal y dirigente de Alianza Bravo Pueblo, el partido de António Ledezma, me dijo anoche que a su juicio la arremetida de la bandidocracia castrochavista contra los diputados democráticos, es una clasica huida hacia adelante de los impotentes y llenos de miedo.

El disparate de exigir el apresamiento de los diputados, por parte de un Tribunal Supremo de Justicia dirigido por Maikel Moreno, un criminal reincidente, demuestra que a un regimen dividido y confuso ya solo le queda la histeria represiva para simular que gobierna.

Muy bien lo dijo Henry Ramos Allup, solo la Asamblea Nacional legítima, encabezada por Juan Guaidó, tiene la facultad de allanar la inmunidad de los parlamentarios.

El fin de la dictadura se avecina inexorablemente.

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