Por: Edgar J. Amado

Lo que es normal para un país, como por ejemplo los Estados Unidos, no necesariamente lo es para otros países. Dentro del continente americano países latinoamericanos tienen diferentes conductas ante situaciones similares. Países como Venezuela, que tenia una larga trayectoria democrática, esta sumida en una cruel dictadura y un vecino como Colombia, posee una democracia modelo a pesar de la insurgencia terrorista de grupos guerrilleros y los intentos continuados desde la Habana y Caracas, para desestabilizar la democracia en el país hermano. Cuba y Nicaragua, comparten con Venezuela, la violación continuada del estado de derecho, para mantenerse en el poder con elecciones arregladas para mantenerse en el poder indefinidamente.

Las nefastas influencias del comunismo y siguiendo los parámetros del Foro de Sao Paulo y del Grupo de Puebla, también ponen en riesgo las democracias en Brasil y Colombia, entre otros y es por eso que debemos de estar muy atentos, con aquellos populistas que se hacen pasar por demócratas, pero en realidad son marxistas comunistas, como Lula da Silva en Brasil y Gustavo Petro en Colombia. Habría que esperar que sucederá en países como Argentina, Perú, Bolivia y México, donde sus respectivos gobiernos de izquierda llegaron al poder a través de elecciones, aunque todo indica que a futuro, algunos de estos países copiaran el modelo venezolano y será responsabilidad de las organizaciones internacionales, garantes del respeto a los DDHH y a los valores democráticos, evitar nuevas dictaduras en el continente, disfrazadas de gobiernos democráticos.

En el caso de Venezuela, la comunidad internacional, los lideres políticos y venezolanos en general, deben ser coherentes con los principios democráticos y en ese sentido no dejar que sigan avanzando la dictadura en nuestro país.

La comunidad internacional y los actuales gobiernos de los países como Colombia, Brasil, Uruguay, Paraguay, Ecuador, y Chile, tienen que verse en el espejo de Venezuela, Cuba y Nicaragua, y no escuchar cantos de sirenas de lideres populistas que prometen villas y castillos, pero nunca dicen que necesitan llegar al poder para destruir las democracias y llenarse los bolsillos con el dinero proveniente del erario público y el consecuente sufrimiento de sus propios pueblos. “Es bueno que ahora tengan opiniones sobre el comunismo, porque una vez que estas viviendo en él, ya no puedes tener una opinión al respecto” Gary Kasparov.