POR ANDRES OPPENHEIMER 03 DE JUNIO DE 2020 02:13 PM

El presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Juan Guaidó, quien es reconocido por más de 50 países como el presidente legítimo de Venezuela, está siendo cada vez más criticado en el país y en el extranjero después de una serie de traspiés en las últimas semanas. Pero la mayoría de estas críticas son injustas.

Esta semana, Guaidó fue atacado virulentamente en las redes sociales después de confirmar un acuerdo entre su Asamblea Nacional y el régimen de Nicolás Maduro para buscar conjuntamente fondos internacionales para combatir la pandemia de COVID-19 a través de la Organización Mundial de la Salud.

Pero muchos en las redes sociales, algunos de ellos opositores de línea dura, pero la mayoría probablemente “trolls” del gobierno de Maduro haciéndose pasar por opositores de línea dura, acusaron a Guaidó de ser un “traidor”, “colaboracionista” y líder de una “falsa oposición”.

Guaidó venía de sufrir un grave revés el mes pasado, cuando Maduro mostró en una conferencia de prensa un contrato presuntamente firmado por Guaidó, dos de sus asesores y la ex boina verde de Estados Unidos Jordan Goudreau.

Aparentemente, el contrato era para la incursión armada del 3 de mayo a Venezuela organizada por la firma de seguridad de Goudreau para capturar a Maduro y llevarlo a Estados Unidos, donde es buscado por cargos de tráfico de drogas y terrorismo. El régimen de Maduro infiltró e interceptó la incursión armada, matando a ocho ex soldados venezolanos y arrestando a dos ex soldados estadounidenses.

Guaidó niega haber firmado el contrato, pero sus dos asesores dijeron que lo habían firmado y luego renunciaron a sus cargos. Muchos creen que Guaidó estaba al tanto del plan, y lo culpan por haber sido parte de semejante fiasco.

El 25 de mayo, el fiscal general de Venezuela acusó al partido Voluntad Popular de Guaidó de ser una “organización terrorista”, y Maduro declaró a Guaidó “prófugo de la justicia”.

Además todo esto, el cargo de Guaidó al frente de la Asamblea Nacional está cada vez más amenazado. Maduro planea convocar elecciones legislativas este año bajo reglas diseñadas para aplastar a la mayoría opositora.

La oposición había ganado las elecciones legislativas de 2015 por abrumadora mayoría, pero luego Maduro le quitó a la Asamblea Nacional la mayoría de sus poderes, y más tarde en su lugar creó una Asamblea Constituyente progubernamental para dictar leyes.

Más recientemente, Maduro instaló a un ex congresista opositor como nuevo presidente de la Asamblea Nacional en lugar de Guaidó. Sin embargo, la mayoría de los legisladores de la oposición se han mantenido leales a Guaido.

Ahora, bajo el ataque tripartito de la dictadura, de los opositores de línea dura y de los tuiteros del régimen que se hacen pasar por opositores de línea dura, Guaidó está en su momento más difícil.

Sin embargo, como me dijo el presidente de Colombia, Iván Duque, en una entrevista esta semana, muchas de las críticas contra Guaidó están fuera de lugar.

“Me duele cuando veo a analistas o opinadores que evalúan a Juan Guaidó como si estuviéramos viendo una pelea de boxeo en el que Guaidó y Maduro están luchando en igualdad de condiciones”. No es el caso, me dijo el presidente colombiano.

“Le ha tocado a Juan Guaidó la valentía de enfrentarse a la peor dictadura que hayamos visto en la historia reciente de América Latina,” me dijo Duque. “Y Guaidó, solamente con el poder de su palabra, moviéndose por el territorio, con amenazas permanentes contra él y su familia, ha tratado de convocar a la comunidad internacional” para restaurar la democracia, agregó Duque.

Estoy de acuerdo. Yo respeto a un hombre como Guaidó, quien ha sido atacado físicamente en varias ocasiones por los paramilitares de Maduro, y que junto con su familia ha sufrido todo tipo de acosos.

Independientemente de sus recientes traspiés y posibles errores, Guaidó es el último funcionario elegido democráticamente en Venezuela, y puede perder esa posición en breve. Los opositores de línea dura que lo atacan le están haciendo el juego a Maduro.

Esta no es una pelea de boxeo equilibrada. Ahora, más que nunca, Guaidó merece el apoyo de todos los que quieren la restauración de la democracia en Venezuela.

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Vía: https://www.elnuevoherald.com/opinion-es/opin-col-blogs/andres-oppenheimer-es/article243233751.html