Por Horacio Medina*

Según datos más recientes de la Encuesta Nacional Impacto Covid-19, realizada por la Comisión de Expertos de Salud, designada por Juan Guaidó. Indica que la escasez de gasolina en Venezuela se ubica 90,74%, esto en medio de la emergencia por la pandemia originada por el coronavirus.

Lo que ocurre con el diésel, no esta muy distante de esta realidad.

Ante esta situación, a muchos de nuestros lectores de seguro les surgen algunas interrogantes, tales como estas:

¿Tiene esto solución a corto plazo? ¿Es un problema coyuntural o estructural? ¿Qué podemos esperar?

Desde nuestro punto de vista, esta situación no tiene solución, mientras no se cambie el modelo político que detenta el poder dado que, no se trata de un problema coyuntural, se trata de un problema estructural que requiere acciones y soluciones que este régimen forajido, ni sabe cómo, ni tiene con que resolverlo.

Historia de una destrucción total en 20 años.

Para tratar de explicar esta afirmación, debemos comenzar por decir que este no es un asunto de sanciones, se trata de una degradación que tiene veinte años ocurriendo y que había venido siendo matizada por los altos precios del crudo. Esto, en términos, de abastecimiento de combustibles le permitían, primero a Hugo Chávez y después a Nicolás Maduro, la compra y/o canje de crudo por gasolina y diésel, particularmente con CITGO, para abastecer el mercado local, para mantener las entregas a Cuba, sin retribución económica, y también, seguir entregando el volumen de combustibles para el contrabando que, a su vez, se traduce en beneficios para la soldadesca que constituye la base fundamental de apoyo de este régimen forajido.

Veamos algunos datos que evidencian y soportan lo expresado.

El año 2002, Hugo Chávez decide tomar, por la fuerza, el control de PDVSA y su renta, para lo cual despidió, entre diciembre de 2002 y junio de 2003, a 22 mil trabajadores, en lo que constituye un genocidio laboral sin precedentes ni parangón, en la historia de la humanidad.

Pues bien, entre 2002 y 2006, en tan solo cuatro años, el esfuerzo propio de PDVSA perdió 1 millón 150 mil barriles por día, mientras las empresas mixtas crecieron 500 mil barriles por día para alcanzar 1 millón 100 mil barriles diarios. Es necesario acotar que Venezuela concretó, en ese mismo lapso, una pérdida neta de 650 mil barriles diarios en su capacidad de producción y 2 millones 700 mil barriles entre 1998 y 2020.

Sin duda, una reducción brutal, en la capacidad de producción de crudo, pero no es menos impactante, lo que ha ocurrido con la capacidad de procesamiento en el sistema de refinación de PDVSA, tanto que, en los actuales momentos, el procesamiento de crudo a nivel nacional se limita a los 160 mil barriles diarios que, en promedio, se han procesado en el I Trimestre del 2020 en la refinería de Amuay, mientras las refinerías de Cardón, El Palito y Puerto La Cruz, están paralizadas

Tampoco podemos dejar mencionar algunas otras perdidas en nuestro sistema de refinación. Veamos:

  • Se perdió el convenio que permitía a PDVSA operar a refinería de Curazao.
  • Se canceló el convenio con Hess en su refinería de Saint Croix en las Islas Vírgenes de conversión profunda para procesar 500 mil barriles por día.
  • Perdimos nuestra participación en la refinería Sweeney de ConocoPhillip
  • En transacciones de dudosa consideración “vendimos” las refinerías de Paulsboro y Savanna, excelentes productoras de asfalto, ademas de Lyondel.
  • Sin saber exactamente como, salimos de nuestra refinería Ruhr Oel GmbH, en Alemania para cederla a la empresa rusa TNK-BP, luego comprada por Rosneft.
  • Ah, estuvimos a punto de perder a CITGO, hipotecada y endeudada.
  • Adicionalmente, había dos mejoradores de la Faja en operación y un tercer mejorador entraría en servicio en 2004, para completar seiscientos mil barriles diarios de capacidad de mejoramiento de crudo en Jose.

Como pueden apreciar, PDVSA tenía una capacidad de refinación, considerando la capacidad nacional y nuestras refinarías propias y/o convenios con refinerías en el exterior, superior al volumen de producción de crudo.

Para completar, nuestra exposición les queremos mencionar que, para manejar la distribución de combustibles en Venezuela, en 1999, se tenían cuatro sistemas de distribución de combustibles que eran totalmente suplidos por la producción nacional de combustibles, provenientes del Complejo Refinador de Paraguaná (CRP- Amuay/Cardón); El Palito y Puerto La Cruz, además de “alquilatos” y subproductos de Curazao:

  • SAAM (Suministro Alterno Área Metropolitana) con 2 plantas de distribución, 73 kilómetros de poliductos y 60 MBD de capacidad.
  • SISOR (Sistema de Suministro Oriente) con 6 plantas de distribución, 588 kilómetros de poliductos y 75 MBD de capacidad
  • SUMANDES (Suministro Los Andes – Región Andina) con 3 plantas de distribución, 285 kilómetros de poliductos y 65 MBD de capacidad.          
  • SISCO (Sistema Centro Occidente) con 3 plantas de distribución, 199 kilómetros de poliductos y 180 MBD de capacidad.

Aun cuando, hoy, estos sistemas se mantienen, para no desentonar con la desidia, ineficiencia y naturaleza destructiva del régimen Chávez-Maduro, operan en condiciones mínimas y precarias, además dependientes del suministro proveniente de la importación y con una flota terrestre devastada (claro siempre hay cisternas de combustible para el contrabando)

Luego de este resumen, porque podríamos agregar muchas otras informaciones a nadie le debe quedar, ninguna duda, que de haberse mantenido la capacidad de producción y de procesamiento, no estaríamos atravesando la crisis actual, y mucho menos la escasez de gasolina. Se trata de un país que hoy día, produce 10 mil barriles diarios de gasolina cuando 22 años atrás, producía 220 mil barriles de gasolina automotor.

Tengamos en cuenta que desde 2001, Venezuela suministraba a Cuba gasolina, diésel, fuel oil y otros productos de acuerdo a lo contemplado en el Convenio firmado entre Fidel Castro y Hugo Chávez que consideraba 54 mil barriles diarios, aunque en muchos años, ese volumen fue sobrepasado con holgura llegando incluso, a sobrepasar los 100 mil barriles por día, sin que se haya cobrado ninguna factura.

Por otra parte, está el tema del contrabando, que para Venezuela significó en 2019, 75 mil barriles de gasolina diarios perdidos.

De acuerdo con muchas estimaciones y análisis de mercado, queda claro que el contrabando de gasolina que, antes de 1999, podría calificarse como “comercio al detal”, con envases de plástico (“pimpinas”) y taxistas colombianos recargando combustible en ciudades fronterizas, con la llegada de Chávez se convirtió en comercio al mayor manejado por el sector militar.

Ya para el ano 2010, el contrabando de combustibles era un negocio muy lucrativo para el sector militar, tanto en las fronteras terrestres principalmente para Colombia por Puerto Samariapo, estado Amazonas; vía Río Limón, al noroccidente de Maracaibo, estado Zulia y vía Río Catatumbo, en Encontrados, sector rural fronterizo Caño El Medio, parroquia Udón Pérez, también en el estado Zulia, eso sin menospreciar los volúmenes que salen por vía terrestre a Brasil y Guyana.

Pero, además, se hace presente el contrabando de diésel por vía marítima, principalmente desde el estado Falcón y como actividad floreciente en el estado Nueva Esparta, donde hay acceso al combustible y un mercado que espera ávido en alta mar, al pasar el paralelo 11 norte, aunque lo hacen personas con pequeñas embarcaciones dedicadas al menudeo.

Sin duda el altísimo diferencial de precios, entre regalar la gasolina y el diésel, en el mercado local y el precio internacional, no permite de ninguna manera controlar el contrabando.

Mientras esto ocurre los venezolanos sufren las consecuencias del saqueo que el régimen Chávez-Maduro han perpetrado en Venezuela.

*Ex gerente de Convenios Operativos y Nuevos Negocios de PDVSA Exploración y Producción. Presidente de UNAPETROL y miembro de Gente del Petróleo. Ex presidente de la Sociedad Venezolana de Ingenieros de Petróleo (SVIP), en tres períodos.