Hoy 28 de julio se cumplen 120  años de la fundación de Miami, una  ciudad que cuando quedó  establecida  como  municipio  del Estado de La Florida en el año 1896, nadie podría  imaginar que con el andar del tiempo se convertiría en una especie de prolongación de Cuba, la isla del  Caribe, apenas  180  millas  de  distancia,  que por  entonces aún no  era una  nación  independiente y  que  luchaba por separarse del carcomido imperio colonial  español.
Los  periódicos  de la  época   registran las dos batallas. La  de los  cubanos  en  su  guerra  de  independencia, y la de los  norteamericanos fundadores de Miami,  luchando en otra  “guerra”, la empeñada por   combatir  los  animalejos y  mosquitos que  infectaban el sur de La  Florida y que  hacían  de  la  zona  fundacional , un  lugar  nada  propicio  para  el  asentamiento permanente de seres humanos.
Cuba  se liberó de España, pero no fue entonces totalmente libre y soberana. La  intervención norteamericana aplazó el sueño de Martí, aunque esa es otra historia  a contar  que  poco  o nada  tiene  que  ver con  lo  que  ocurría  en Miami,  donde la  voluntad de los primeros  pobladores  de estas  tierras y playas, vencían a mosquitos y sabandijas para dar paso a  una  nueva  ciudad  norteamericana.
De  pantanos  y  miasmas surgió esta  ciudad floridana de Miami, considerada como una de las  urbes norteamericanas de mayor crecimiento poblacional del país, que además se le tiene  como  la  puerta  más abierta  y cercana  para  la  inmigración extranjera procedente de América Latina,  después de la frontera con México.
Para  los  que  no  conocen la  historia  les  diremos  que  Miami  fue  fundada  por  la  señora Julia  Tuttle,  una  mujer  audaz con  espíritu de  aventura y  visión de futuro  que  viajaba  a  la entonces apartada  región  del  Estado de La  Florida en  frecuentes excursiones de  vacaciones,  hasta  que decidió  quedarse a  vivir  permanentemente aquí, en  una  modesta casita de madera que  fue  su  residencia  a partir  de  entonces, dejando  atrás su Cleveland natal, en el frío Estado de Ohio.
Pero la  historia  fuera distinta si  la  señora  Tutle no hubiera tenido la habilidad o  la  suerte  de  poder  convencer  al  magnate ferrocarrilero  Henry Flagler  para  que  extendiera la línea  férrea desde West Palm Beach, más al norte,  hasta lo  que algún día sería el Miami de hoy.
Eso fue en 1895 , cuando  los  cubanos iniciaban en  la  isla  cercana su guerra de independencia de España inspirados en la  prédica  de  José  Martí, que si  bien  era  frecuente  visita  de  Cayo  Hueso  y  Tampa,  nunca  llevó  su predecía al  entonces  caserío  humilde de  Miami  porque en Miami  no  había  cubanos  ni nadie a  quien  convencer de  la  grandeza  de  su  causa.
Los  cubanos  llegaron a  Miami después,  en  los  años  20 del pasado  siglo XX .Primero, los  más  pudientes, en viajes de vacaciones, hasta  que comenzaron a  arribar  en calidad de exilados otros  muchos, cuando la dictadura de  Machado,  a  partir  de  1930 para  convertirse, a partir  de entonces, en   el  lugar del  extranjero  más  visitado  por  los  cubanos, bien como  simples  turistas,   como  inmigrantes  permanentes,  o  de  nuevo  como  exilados  de  las dos dictaduras  de  Batista, y después al  triunfo de la Revolución  en  1959  hasta  nuestros  días, haciendo  de  Miami la  ciudad del  extranjero donde vive   la  mayor  cantidad  de  cubanos .
Solo en la  ciudad  de La Habana, la capital de la  isla,  hay  más  cubanos  que  en  Miami. Dos  ex  mandatarios cubanos están enterrados  en Miami, el ex dictador Generado Machado  y   el  Presidente  Carlos  Prio  Socarrás,  aunque en  los  cementerios  de  Miami  reposan los restos mortales de no sé sabe cuántos  que aspiraron a  ser  presidentes  de  Cuba sin llegar a ver su sueño realizado.
Sin  embargo, el predominio cubano, con  el  arribo  de  otros  latinoamericanos  inmigrantes está decreciendo notablemente en los últimos años. La población latina no cubana sigue aumentando  en Miami, hasta el punto  que  sumados  todos  los  hispanos, ellos  son ya más  que  los  de origen  cubano, aunque estos siguen siendo los  que “controlan” la inmensa mayoría de los  cargos públicos de importancia, la Alcaldía, el Consistorio, los escaños en  la  Cámara  estatal  y  en  el  Congreso Federal y en gran parte tienen también el control de la  economía de la ciudad.
La ciudad continúa estampándose como  urbe cosmopolita y puerta de  entrada  de  Estados  Unidos  mirando  al sur.

Miami  es una ciudad  de contrates donde, su imagen en fotos a colores se nos presenta rica, opulenta, con sus rascacielos  y condominios  frente  a las  aguas de la  bahía  Byscaine, como un New York en  pequeña escala, que oculta la  otra cara de Miami  que según  los  datos  oficiales  revelan que esta es una de las ciudades norteamericanas con grandes índices de pobreza.

La Gran Miami, (el Condado Miami-Dade) tiene en la actualidad unos dos millones y medio  de  habitantes del  los  cuales  400 mil viven en el  municipio  de  Miami que  cuando inicio  su  existencia  en  1896,  solo tenía  apenas unos  400  residentes, los  que  acompañaron a la  señora Julia Tuttle a  la  aventura  de  fundar  una  ciudad en  medio de los entonces remotos  pantanos de  los  Everglades.
Es cierto que Miami  surgió  de  la  nada. Quizás por  eso  le  llaman  la  “Ciudad  Mágica”,  refugio de bandidos, terroristas, narcotraficantes y delincuentes de cuello duro, prófugos de la  justicia  de  sus países pero que a la vez es residencia  de una  inmensa  mayoría gente honrada y trabajadora, de  hombres  y  mujeres de todo origen, credo y color que  han  hecho  de  Miami una  gran  ciudad.
Así es Miami, este es el lugar que escogimos como nuestro nuevo hogar y aquí vivimos.

¡Felicidades Miami, en tu 120  aniversario!

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