Según la investigación de la Cámara Venezolana Peruana, en los últimos años se han alojado alrededor de 1.05millones de venezolanos en Perú. Roderick Almeida figura como uno de ellos, cuando en 2018 dejó Venezuela para reunirse con su familia, que había emigrado meses atrás.

Un joven talentoso, cargado de ilusiones y con muchas ganas de crecer profesional y personalmente, decidió emigrar para trabajar y alcanzar las metas que en su país se había propuesto, pero por distintas circunstancias sociales y políticas no logró.

Viajó con la idea de ejercer su profesión, un reto que se había propuesto y lo había internalizado, pues para nadie es un secreto que ejercer siendo extranjero es complicado, sin embargo, no se detuvo y con su certificación como “Técnico en cocina” fue hacia adelante, iniciando desde cero con las oportunidades que se le presentaron.

 “Cuando llegué empecé como mesonero en un reconocido restaurante de la ciudad, luego me dieron la oportunidad de estar en la cocina como lavaplatos, allí duré 8 meses y posteriormente fui encargado de cocina”, comentó Roderick quien aseguró que fue una experiencia enriquecedora, pues desde el primer día de trabajo lo aprovechó para aprender los más mínimos detalles.

Roderick tenía muy claro que quería prosperar, meses después inició su propio negocio, como un emprendimiento pequeño, con un carrito de comida de bajo presupuesto, “Inicié el puesto con 300 soles, en ese momento 100 dólares y estuve cuatro meses manteniéndome con eso”, aseguró. Pero, la realidad es que la documentación es fundamental, y en Perú solo el 28% de los venezolanos tienen sus papeles al día, también es parte de la realidad de quién emigra, “llegó un momento en que la municipalidad empezó a pedir permisos a los vendedores de la calle, y lamentablemente sacar los permisos también era una gran cantidad de dinero y no contaba con eso, tuve que cerrar el puesto casi un año y medio”.

Con ese contratiempo este aragüeño con  intenciones de emprender tuvo que dejar su sueño de lado temporalmente, sabía que la única forma de triunfar era adaptarse por el momento hasta poder obtener los permisos, “como inmigrante hay que ponerle corazón a lo que venga”, esto luego de contarnos que en 3 años tuvo 8 trabajos diferentes “he vivido en Perú 3 años y he tenido alrededor de 8 trabajos uno nada que ver con el otro, he trabajado en cocina,  de mesero, vendiendo ropa, vendiendo y haciendo zapatos, lavando platos, incluso vendiendo helados en la calle, altas y bajas”

“Con el tiempo conseguí trabajar en Adidas, era un trabajo estable, una empresa que me ofreció todos los beneficios, igual una escuela para mi, ideal para avanzar y replantear el sueño de emprender” asegura Roderick, sin embargo, el joven aragüeño nos comenta que meses después llegó al país el COVID-19, la crisis sanitaria que afectó al mundo entero y nuevamente sus planes fueron opacados, pero no apagados.

Sin duda, para Roderick Almeida fue la situación más complicada desde que emigró.

Desde Cero:

Al culminar la cuarentena salió nuevamente a las calles con la ilusión de conseguir un trabajo que lo ayudara a recuperarse del duro golpe. “Todo en la vida es aprendizaje y cada momento bueno o malo me dejó una lección imborrable” aseguró.

Posteriormente, consiguió otro empleo e inició su trabajo como heladero, un oficio digno que lo ayudó poco a poco a recuperarse y volver a respirar. Roderick, insistente en su objetivo, logró luego trabajar en un restaurante marino de 11:00 a.m. a 4:00 p.m. allí nuevamente sueña por lo que le apasiona y al tiempo decide volver con su emprendimiento “Pana Burger”.

“Las oportunidades están, hay que buscarlas y luchar por lo que uno desea”, aseguró emocionado Roderick, quien al mismo tiempo nos comentó que al principio trabajaba en el restaurante marino y al salir se iba corriendo para abrir “Pana Burger’s”.

“Nada se consigue fácil, y todo en la vida tiene su momento, hoy Pana Burger’s, el mismo pequeño carrito de comida del típico extranjero se ha convertido en mi profesión de tiempo completo y un lugar para el encuentro de la comunidad venezolana”. Hoy Roderick Almeida, es otra historia de alguien que escapa de una crisis, y se labra un camino en otro lugar donde hay una comunidad extranjera naciente.

Agradecimiento al Perú:

“Estoy muy agradecido con este país que me abrió las puertas, a pesar de distintas circunstancias que se han vivido, la verdad desde mi llegada a Perú mi vida cambió para mejor”

“La Superintendencia Nacional de Migraciones” peruana, ha hecho muchos esfuerzos para facilitar la documentación primaria a los venezolanos, “nos han dado facilidades con los papeles, cuando llegué me otorgaron el PTP y con eso podía trabajar y luego obtuve el carnet de extranjería, pero todos nos dan la posibilidad de trabajar desde cero, ya cuando tienes tus papeles puedes tener un trabajo donde te incluyan en nómina y poder optar por los créditos”.

Escrito para Bienvenidos Venezolanos por Luis Cedeño, Octubre 28, 2021