Por Jesús Elorza

Durante el desarrollo, de la recién finalizada III Copa del Mundo de Béisbol sub-23, realizado en México, el mundo entero fue testigo una vez más de ver como atletas cubanos que participan en eventos internacionales emprenden su camino hacia la Libertad. En las últimas tres décadas muchos futbolistas, jugadores de baloncesto y voleibol, boxeadores, atletas y sobre todo beisbolistas abandonaron sus selecciones, a veces protagonizando deserciones masivas.

La sexagenaria dictadura de los hermanos Castro y sus títeres, culpan de esta situación
al “bloqueo” que les ha impuesto el imperialismo norteamericano, pretendiendo con ello ocultar los desastres ocasionados por la dictadura castrista. También, con la imposición del pensamiento único en la formación del hombre nuevo, buscaron que los niños y jóvenes revolucionarios aprendieran desde la cuna, que no se va tras los sueños o proyectos personales dejando a un lado valores universales como el compromiso, la responsabilidad y el patriotismo. Patria o Muerte, era la consigna expiatoria para enfrentar todas dificultades, incluyendo en el deporte la fuga de atletas.

Pero, la realidad se impuso. Desde finales de los años ochenta y principios de los años noventa tras la caída del Muro de Berlín y de la Unión Soviética que marcó la desaparición del campo socialista, la ayuda que la Republica Democrática Alemana y la URSS le daba a la dictadura de los hermanos Castro se vino abajo y dio paso a la llamada crisis del Periodo Especial caracterizada por apagones, escasez de alimentos, falta de combustible, desempleo y la sangrienta represión para acallar las voces de protesta.

En este marco de crisis general, el deporte también sufrió y se pudo observar como progresivamente los atletas en diferentes disciplinas deportivas, hicieron de su participación, la construcción de un camino hacia la Libertad, y se hizo frecuente en los eventos deportivos internacionales, ver como atletas cubanos desertaban en búsqueda de mejores oportunidades.

Tocó ahora, la oportunidad en México, los jóvenes peloteros sub-23 que conformaban el equipo cubano, llegaron al evento con la firme disposición de hacer valer sus derechos por una vida mejor. En un primer momento siete de ellos siete abandonaron el hotel donde estaban concentrados: Luis Danny Morales, Ubert Luis Mejías, Loidel Rodríguez, Dariel Fernández, Reinaldo Lazaga, Dismany Palacios y Yeniel Zayas.
Posteriormente, otros cinco jugadores se sumaron a la gesta de sus 7 compañeros configurando de esa manera, lo que pudiera llamarse en términos beisboleros “Un “Jonrón Libertario” o un Grand Slam de Libertad que produjo 12 anotaciones.

Como era de esperarse, las autoridades cubanas no tardaron en condenar los hechos: La revista “Ji”t, publicación del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (INDER), principal institución oficial del deporte cubano señaló que “la conducta de los jugadores “fugados” fue producto de sus flaquezas morales y éticas que pueden ser calificadas como viles abandonos cercanos a la traición” poco falto que los condenaran al paredón como es la costumbre del régimen dictatorial.

Por el contrario, no solo los jugadores sino tanbien escritores, artistas, músicos, poetas, cantantes y pueblo en general, bateando de jonrón, hacen suya una nueva consigna “Patria y Vida” propinándole un ponche a la dictadura.