Si uno de tus más grandes sueños es encontrar oportunidades de vida fuera del país debes saber que tu actitud y capacidad de accionar marcarán la diferencia. El sociólogo José Jacinto Muñoz nos explica cómo salir de la intención y entrar en movimiento.

San Francisco de Asís decía: “Empieza por hacer lo necesario, luego lo que es posible y de pronto te encontrarás haciendo lo imposible”.

En ocasiones me encuentro con personas repletas de sueños, proyectos e ideas, pero con un margen de acción y movimiento prácticamente inexistentes; personas que olvidan e incluso ignoran un principio vital: el movimiento.

Recordemos que el movimiento es la base de nuestro logro y como decía un pensador: “La intención sin acción es pura ilusión”.

Es muy probable que cuentes con todo lo necesario para ser el triunfador que siempre has querido ser y que sólo te esté faltando entrar en movimiento, ponerte en marcha. Quizás estés atrapado o paralizado por lo que los psiquiatras definen como el “perfeccionismo agudo”, lo cual significa “ponerme en movimiento sólo cuando tenga todos los recursos que considero hacen falta para alcanzar determinada meta o encaminar algún proyecto”. Sin embargo, nunca contaremos con todo lo que creemos que necesitamos y nunca sabremos todo lo que deducimos que deberíamos saber. La verdad es que debemos arrancar con lo que tenemos y confiar en que sumaremos y aprenderemos sobre la marcha.   

Como conferencista y asesor he notado que la principal carencia de muchas personas es la profunda dificultad que tienen en llevar sus anhelos, metas y esperanzas a la realidad. El problema de fondo no son sus capacidades sino sus dudas. Es alarmante la cantidad de personas y empresas quienes, sin saberlo, son víctimas del perfeccionismo agudo; la cura para este trastorno emocional no la conseguimos en una farmacia, la hayamos en nosotros mismos, en nuestros propios recursos, principalmente en nuestra confianza y fe.

Como dice Anthony Robbins en su libro Poder sin Límites: “Es la acción lo que da consistencia a todo éxito sobresaliente. La acción, y sólo ella, produce resultados. O mejor, dicho, la definición literal del poder es ésta: la capacidad para actuar”.

Nunca olvidemos ese viejo pero popular adagio: “A Dios rogando y con el mazo dando”. Intento decirte que será la acción la que iluminará tu camino y que será la experiencia que adquirimos como consecuencia de ponernos en movimiento, lo que te premiarán alcanzar esos resultados que tantos anhelas. De manera que, sin movimiento no habrá desarrollo, porque es el movimiento nuestra principal fuente de aprendizaje.

No agrandes más la distancia entre tú y tus metas y asegúrate de ponerte en movimiento. Es sólo cuando las cosas están andando que las repuestas aparecen y las oportunidades se manifiestan. Ten cuidado, pues muchas veces, mientras esperamos el momento perfecto se nos escapan las oportunidades perfectas.

¿Estás por salir del país? ¿Qué te detiene? ¿Que no tienes el suficiente dinero? ¿Todo el conocimiento? ¿Toda la formación? Estos no son elementos suficientes para posponer tus anhelos. Toma en cuenta que muchas personas que hoy admiramos por sus éxitos se enfrentaron a las mismas carencias y en lugar de posponer sus sueños se enfocaron en aquello que tenían con la convicción de que sobre la marcha irían logrando lo que fuese necesario. Ayudaría mucho que te fijes objetivos específicos, alcanzables de acuerdo a tus recursos y capacidades así poco a poco ir avanzando, eso evitaría frustración, desánimo y lo más importante, te ayudaría a ir sumando victorias que al final te otorguen tu gran objetivo.

Mi consejo es: arranca tu idea. Hazte un favor, deja de seguir deshojando la margarita y haz lo que sabes que tienes que hacer para que ocurra tu milagro.

_DSC0469José Jacinto Muñoz es sociólogo (UCV), conferencista internacional, encargado del área socio-psicológica de equipos deportivos y empresas y autor del libro Gente con propósito.

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