La migración, como la mayoría de los acontecimientos de la vida (life events), posee, junto a una serie de ventajas, de beneficios (como el acceso a nuevas oportunidades vitales y horizontes), un conjunto de
dificultades de tensiones, de situaciones de esfuerzo. La migración tendría una parte problemática, un lado oscuro, al que se denomina estrés o duelo migratorio. Desde esta perspectiva, es importante reseñar que no es adecuado plantear la ecuación migración = duelo migratorio, ya que supondría negar la existencia de toda una serie de aspectos positivos en la migración, la existencia de beneficios. La migración es muchas veces más una solución que un problema.

Pero es una solución que encierra, a su vez, su parte de problema. Sin embargo, tal como señalaremos, el duelo migratorio es un duelo complejo y, en bastantes momentos, difícil, sobre todo si las circunstancias personales o sociales del inmigrante son problemáticas hasta el punto que pueden llegar a desestructurar al sujeto.

Hacemos referencia al duelo migratorio, pero se ha de señalar que los seres humanos poseemos capacidades para emigrar y elaborar ese duelo. Descendemos de seres que han emigrado con éxito muchas veces a lo largo del proceso evolutivo y, desde esta perspectiva, se considera que la migración no es, en sí misma, una causa de trastorno mental, sino un factor de riesgo tan sólo si se dan las siguientes situaciones:
• Si existe vulnerabilidad: el inmigrante no está sano o padece discapacidades.
• Si el nivel de estresores es muy alto: el medio de acogida es hostil.
• Si se dan ambas condiciones.

Es decir, la migración constituye un factor de riesgo si el inmigrante es lábil, el medio es muy hostil o, si se dan las dos cosas a la vez; entonces las cosas se pondrán muy difíciles para el inmigrante.

El estrés y el duelo migratorio poseen características específicas que lo diferencian de otros duelos, fundamentalmente la muerte de un ser querido, y que vamos a analizar a continuación teniendo como referente la perspectiva de sus repercusiones en la exclusión social.
• Es un duelo parcial.
• Es un duelo recurrente.
• Es un duelo vinculado a aspectos infantiles muy arraigados.
• Es un duelo múltiple (los siete duelos de la migración).
• Da lugar a cambios en la identidad.
• Da lugar a una regresión.
• Tiene lugar en una serie de fases.
• Supone la puesta en marcha de mecanismos de defensa y de errores cognitivos en el procesamiento de la información.
• Se acompaña de sentimientos de ambivalencia.
• El duelo migratorio lo viven también los autóctonos y los que se
quedan en el país de origen.
• El regreso del inmigrante es una nueva migración.
• El duelo migratorio es transgeneracional.
Fuente: Joseba Achotegui. Universidad de Barcelona. Hospital de Sant Pere Claver, Barcelona 2002

En una próxima entrega hablaremos del abordaje terapéutico de este tipo de duelo y como apoyar psicológicamente al emigrante