Alexis Ortiz

Comentario editorial para BIENVENIDOSVENEZOLANOS.COM

Miércoles 18 de agosto de 2021

          Al poco tiempo de capturar el poder el comediante eterno Hugo Chávez, proclamó que gobernaría hasta el 2021. Así confesó con descaro su voluntad continuista. La muerte le escamoteó esa odiosa ambición.

          En Latinoamérica las reelecciones presidenciales han sido una calamidad, sobre todo cuando fueron sucesivas. Siempre los caudillos autoritarios, aún los que se cubrían con antifaz democrático, se emperraron en eternizarse en el mando.

           Ahora la Corte Interamericana de Derechos Humanos, por una consulta solicitada por Colombia, aclaró que la “reelección indefinida” no es un derecho humano, ni está protegida por la Convención Interamericana de Derechos Humanos.

          Es fácil de entender: elegir y ser elegido es un derecho humano. También lo es la alternabilidad republicana. Asegurar que nadie acapare los mandatos, bloqueando el derecho de otros a ser elegido.         

Por eso la decisión de la Corte es sabia. La reelección indefinida no es un derecho humano sino una aberración. Los continuistas enfermizos: hermanos Castro en Cuba, Correa en Ecuador, Evo en Bolivia, Chávez y Maduro en Venezuela, no deberían caber en la América entera.