Gastronomía venezolana

La variedad culinaria de la gastronomía venezolana en este inicio de las pascuas es inmensa, platos dulces y salados son preparados tradicionalmente, con el antecedente de servir como proveedores de energía ya que en tiempos de antaño excepcionalmente y en la actualidad los ayunos ofrecidos y el evitar comer carnes rojas religiosamente.

Los siete potajes

 Comenzando con una muy antigua tradición andina, que reúne a la familia el jueves santo con una carta de 7 platos dulces y salados, que se comparten en la mesa.

¿Qué tan buenas son las carnes blancas en los andes?

La proteína por excelencia el pescado, en distintas preparaciones como el pastel de atún, trucha o bagre conservados en sal y limón blanqueados, en menor medida otras preparaciones con carnes blancas como lechones, pavos y gallinas al horno con preparaciones similares a la del pernil, usando texturas dulces y saladas para su sabor.

Contornos típicos

Los clásicos acompañamientos normalmente son las sopas de lentejas, arvejas y caraotas, llenas de aliños y fuertes sabores, verduras como la yuca y plátanos sancochados, estos últimos también al horno o frito en tajadas, ensaladas tradicionales de sabores salados y dulces con remolacha, cebolla, zanahoria, tomate y palmito, además de empanadas o arepas de maíz y trigo.

Dulce vida andina

A la hora de los dulces, normalmente los protagonistas de esta reunión, las preparaciones con coco, como el majarete, las conservas o el arroz con coco se hacen presentes además de los buñuelos que aunque cambian entre ser de harina, yuca o plátano, siempre cuentan con azúcar espolvoreada, junto a bebidas como la chicha y el masato ya sean de pasta, arroz o yuca pero siempre con bastante hielo y piña en algunos casos, y chocolate derretido tan simple como cacao, leche, maicena y azúcar, cerrando con los típicos dulces en almíbar como el dulce de lechosa o de piña, así como porciones de quesillo cremosas y bien frías.

¿Y el resto del país?

La tradición de los siete potajes se extendió por todo el país y se repite con los distintos platos de cada región criolla, incluso se realiza internacionalmente, pero no solo el jueves santo es día de banquetes nacionales, en el transcurso de la semana santa por ejemplo:

 – En Nueva Esparta, las recetas como el pastel de chucho, donde las mantarrayas son protagonistas de la combinación con el papelón y las tajadas del manjar costeño.

 – En los estados llaneros y orientales hacen presencia con el pisillo de chigüire, que en sí es un guiso de dicho animal con un sabor tradicionalmente fuerte y una textura suave y la ralladura de bagre, que consiste en el pescado frito o hervido, marinado en sal y limón acompañado con plátanos presentados como el típico «Tostón».

En la región central se adoptó y un clásico dulce como las Torrijas de origen franco-español, una de las cosas que caracteriza algunas de las versiones venezolanas de este plato en la región es el uso del papelón derretido o espolvoreado además de realizarse cambiando el pan por una mezcla de harina y maicena.

También en la región insular platos peculiares como la preparaciones de nopales (plato de origen mexicano) acompañado de tortas de camarón, antipasto de atún, o la tradicional y picante pepitona de mariscos.

De nuevo en el centro del país sobre todo en la capital ensaladas de frutas, besos de coco y roscas dulces, estas últimas son otra herencia de la gastronomía española con la diferencia que las venezolanas entre los pequeños agregados de frutas en trozos se le suman los mangos en almíbar y el papelón molido.