Por: Evencio J. González Patiño / 29/10/2020


Dicen “que no hay peor ciego que quien no quiere ver” y ello aplica perfectamente a quienes considerándose opositores, siguen aún con la idea de participar en la burla “electoral” del 6 de Diciembre. Observando simplemente sus preparativos podremos concluir afirmando: “no se necesitan anteojos,” para ver el completo fracaso de tal ilegal adefesio.

Apoyar semejante bufonada, ya era inexplicable desde el mismo momento de su convocatoria. En aquel momento, tal vez era admisible el pecado de ingenuidad de algunos. Pensaron que con presión y esfuerzos, era posible lograr modificar sus caníbales condiciones, tratando de “salvarle un ojo al gallo” a tal parodia. Creo que eso explica el “resbalón” de Capriles, quien afortunadamente según entiendo, pudo arrepentirse a tiempo.

A “estas alturas del partido,” vemos al gobierno no ceder ni un milímetro en su actuación de grosero ventajismo. Continúa el marcado incremento de su sanguinaria y criminal represión. Ha sido probada la imposibilidad de acordar candidaturas unitarias de los grupos participantes. Es amplio el rechazo internacional a dicho proceso y completa su negativa a prestarle cualquier tipo de asistencia u observación. Total orfandad de opciones valederas por quien votar. La completa inutilidad de dicha actividad para la solución de los graves problemas que nos aquejan. La absoluta seguridad del fraude con resultados ya establecidos ampliamente favorables al PSUV y sobre todo, contemplando el absoluto rechazo del pueblo venezolano a participar en semejante bodrio. Con todos estos elementos sobre la mesa, resulta ya un verdadero sinsentido, rayando en majadería, el insistir en participar en el mismo.

Este moribundo régimen, está convertido en un charco de inmundicias, donde todo quien se acerque a él, se embarra. El régimen muestra impaciencia tratando de evitar el vacío de público en la función teatral de sus “sufragios”, le angustia la presumible soledad en las supuestas “mesas de votación”. Esa escasez de pueblo le desnuda su tramoya. Desespera en el intento inútil de atraer electores. Él sería el gran beneficiado con tu participación. Pregúntate entonces, ¿Por qué complacerle?

Evegopa