Cuando cambiamos nuestro modo de vivir drásticamente, tal como en el caso del migrante, causa en nosotros mucho estrés hasta el punto de llegarnos a enfermar y caer en un estado depresivo que sin duda alguna no nos hace nada bien. En nuestra búsqueda de información de interés para nuestros hermanos venezolanos por el mundo, encontramos este interesante artículo que puede resultar de ayuda, pues nos hace entender el por qué de lo que nos está sucediendo y una vez identificado es problema resulta más fácil atacarlo.
Por The Hearty Soul
Estoy segura que todos conocemos a una persona que siempre está con una actitud negativa. Esa persona que pensamos que siempre ve el vaso vacío a la mitad, pero que insiste en ser un realista. En mi caso, esa persona es una amiga desde la infancia, Sam.
Las cosas nunca son lo suficientemente buenas para Sam y ella siempre es la víctima de algo. Después de conocerla por unos 15 años ahora, estoy bastante acostumbrada a su negatividad y puedo simplemente dejarla deslizar.
Pero esto es solo después de mucha práctica. Antes siempre me quitaba mucha energía estar alrededor de ella porque era increíblemente agotante. Existen diferentes tipos de energías agotadoras pero todas vienen de un mismo valor central: Negatividad.

Tipos De Agotadores

Ahora, yo no soy completamente inocente de negatividad. Yo también me quejo de vez en cuando sin siquiera darme cuenta que lo hago. Es prácticamente parte de la cultura de hoy en día. El Dr. Robin Kowalski profesor en psicología en la Universidad de Clemson explica que todos nos quejamos, en algún momento, aunque sea un poco.1
Existen algunas variedades cuando se trata de quejosos. Estoy segura que podemos ponerle una cara a cada uno de estas categorías.

  • Desahogadores: Esta persona está muy disgustada, que no quiere escuchar soluciones, sin importar que servicial puedan ser.
  • Buscadores de Simpatía: Conoce este tipo. Los que siempre buscan la atención con su actitud de “A mí me va mucho peor que a ti” o con su manera de decir que todo está mal.
  • Quejosos Crónicos: Esos que viven en un estado de queja, hacen algo que los investigadores llaman “rumiando.” Esto significa básicamente pensar y quejarse sobre un problema una y otra vez. En lugar de sentir un desahogo después de soltar, este tipo de queja puede empeorar las cosas. Puede causar aún más preocupación y ansiedad.

No estoy sugiriendo que deje todos sus malos hábitos y sea una persona reluciente volando libre en el positivismo. No, ni siquiera algo cerca. Las olas de negatividad son normales y se necesitan para reiniciar nuestro sistema.
De lo que querrá estar consciente, es si está siendo excesivamente negativo. ¿Por qué? Se pregunta. Porque la negatividad cultiva negatividad.
Muchos de nosotros hemos podido estar reforzando ese mal hábito de quejarnos des-intencionadamente, por virtud de… quejarnos.

La Negatividad Reconfigura Su Cerebro

Donald Hebb, un neuropsicólogo, creía que las neuronas que echan chispa juntas, se unen. A lo que se refería con eso es que grupos de neuronas se conectan en el cerebro como resultado de experiencias de vida particulares.2
Por ejemplo, cuando tenemos un pensamiento o un sentimiento o sensación física, miles de neuronas se suscitan y todas se juntan para formar una red. El cerebro aprende a suscitar las mismas neuronas con pensamientos repetitivos.
Básicamente, si mantiene su mente enfocada en el criticismo, la preocupación, y la victimización, a su mente se le hará más fácil volver a encontrar esos pensamientos para situaciones similares. Nuestro patrón de pensamiento hace una red en nuestro cerebro para reaccionar positivamente o negativamente a situaciones que se nos presentan.
Nos volvemos buenos en lo que practicamos, así que, ¿por qué no intentamos ser un poco más positivos?

Cuatro Trucos para Evadir la Negatividad

  1. Sé agradecido: Hasta para las cosas más pequeñas.
  2. Dese cuenta: Dese cuenta cuando se está quejando. Deje de quejarse. ¡Felicítese por hacerse consciente!
  3. Tome una nueva actitud: Podemos crear una actitud completamente nueva para tener sentimientos placenteros. Entre más permitamos que nuestra mente recuerde las cosas buenas, más fácil se vuelve esa forma de pensar.
  4. Practique el esfuerzo sabio: El esfuerzo sabio es soltar todo eso que no nos ayuda y cultivar aquello que es habilidoso.

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