Sin duda alguna que, durante los últimos meses, el régimen de Nicolás Maduro, ha intentado, de manera sistemática, torcer la realidad de lo que ocurre con relación a la suspensión de los transparentes en Venezuela en medio de una verdadera catástrofe humanitaria con un Sector Salud destruido.

Este régimen forajido que encabeza Nicolás Maduro, ha llevado a Venezuela al triste y deplorable primer lugar en todo el continente americano, como país que menos cantidad de dinero invierte en su sistema de salud. En efecto, Venezuela que ha visto reducido en 80% su PIB, en los últimos diez años, solo invierte el 0,19% de ese mermado P.I.B., mientras que, el promedio de lo que invierten los países de nuestra región supera el 4% de sus respectivos P.I.B.  De paso, Venezuela junto con Haití son los países que muestran los indicadores de mayor vulnerabilidad en el sector salud ante la pandemia mundial.

Tampoco cabe ninguna duda que, el régimen de Nicolás Maduro, ha destruido el aparato productivo del país, arrojando sobre los hombros de los venezolanos, que cada día están más empobrecidos, el costo del depauperado sistema de salud. Hoy Venezuela es el país, de toda la región, con el sistema de salud más caro, pues el 64% de los ingresos familiares deben destinarse a salud y tan solo 5% de su población tiene servicios de pólizas de Hospitalización, Cirugía y Maternidad. Impresionante.

En el tercer trimestre del año 2013, seis años antes de la primera sanción de Estados Unidos, el régimen de Nicolás Maduro suspendió, temporalmente, el financiamiento del Sistema de Procura de Órganos y Tejidos (SPOT). Luego, en junio de 2014, decidió restar las responsabilidades a la Organización Nacional de Trasplante de Venezuela (ONTV), como ejecutora del SPOT, y transferirlas a la recién creada Fundación Venezolana de Donaciones y Trasplantes de Órganos, Tejidos y Células (Fundavene), dependiente del Estado. Tres años después, en junio de 2017, suspendió completamente el financiamiento.

Es decir, en junio de 2021, se cumplieron cuatro años desde que el régimen de Nicolás Maduro, decidió suspender el Programa de Procura de Órganos argumentando que existían fallas en la distribución de inmunosupresores (medicamentos que reducen el rechazo de órganos trasplantados). Desde ese día y hasta la fecha, miles de venezolanos que aguardan por un trasplante, han cargado una pesada cruz a cuestas. Nos resulta evidente que al régimen de Nicolás Maduro no le importa la vida de los venezolanos.

La ONTV, calcula que desde junio de 2017 se han dejado de hacer 960 trasplantes en el país, de los cuales 150 corresponden a niños. Esa situación de indefensión, motivó a las organizaciones Prepara Familia y Cecodap a solicitar protección –ante el sistema interamericano– para los menores de edad en el hospital J.M. de los Ríos. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos emitió las primeras medidas cautelares el 21 de febrero de 2018.

También el pasado mes de junio 2021, más de 90 organizaciones de defensa de los DD.HH., le exigieron públicamente al régimen de Nicolás Maduro que levantara el veto que impuso a la realización de trasplantes en Venezuela desde el año 2017. La respuesta ha sido utilizar el sufrimiento y la muerte de venezolanos en su discurso político.

Entre los firmantes de esta exigencia, se encuentran, entre otras tantas, la ONG que defiende los derechos de los niños Cecodap, la de pacientes renales Codevida y la Asociación de Trasplantes de Venezuela.

Es importante precisar que, aunque el programa está suspendido desde 2017, ya venía presentando problemas y una reducción en el número de beneficiarios desde 2014, año en el que la crisis económica venezolana comenzaba a agudizarse.

Solo como muestra inequívoca del desprecio del régimen hacia los venezolanos, podemos acotar que el 23 de mayo de 2019, Nicolás Maduro aprobó 56,8 millones de euros para la producción de uniformes militares y ametralladoras en Venezuela. Horas antes, ese mismo día, murió Robert Redondo en el hospital J.M. de Los Ríos. Tenía siete años de edad y no pudo esperar más por un trasplante de médula ósea. Con el monto asignado en esa fecha a la Compañía Anónima Venezolana de Industrias Militares (Cavim), se hubiesen podido realizar casi 230 trasplantes de médula en Europa.

Maduro y sus voceros han tratado de argumentar que esta crítica situación es consecuencia de las sanciones y del supuesto bloqueo de EE. UU., pero la evidencia demuestra que el único responsable es el mismo régimen, pues no solo acabó con el programa de trasplantes, sino que desmanteló todo el Sistema de Salud en Venezuela.

De hecho, recordamos que, en mayo de 2019, el entonces Canciller del régimen Jorge Arreaza argumentaba que debido a las sanciones del gobierno de Estados Unidos sobre Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA) no se habían podido pagar los tratamientos y trasplantes de médula ósea. Arreaza, en su demoniaca obsesión de mentir, explicó que el convenio que existía entre PDVSA y la fundación de trasplante de médula ósea de Italia donde, en ese momento, había 12 niños esperando por trasplante de médula ósea, se pagaba a través de Citgo. Una forma perversa de evitar asumir responsabilidades y sembrar dudas sobre la verdadera naturaleza de esta grave situación.

El régimen de Maduro ha causado una Catástrofe Humanitaria Compleja sin precedentes en la región, y ha violado, sistemáticamente, los Derechos Humanos de millones de personas, llegando al extremo de negar la entrada de ayuda humanitaria a Venezuela.

Solo un cambio en el modelo político de conducción del país, puede cambiar esta situación haciendo renacer la esperanza y la fe, a cientos de miles de venezolanos afectados en su salud. Para nosotros es un compromiso ineludible y primordial.

Horacio Medina