Por: Joaquin Perez.

Un grave problema que afecta a los analistas electorales es que casi siempre creen saber lo que pasará.  Pero algunas veces los números y los eventos no son bien interpretados y los resultados pueden sorprender.

Algo así sucedió en la elección norteamericana del 2016.  Todas las encuestas daban como ganadora a Hillary Clinton, de hecho fue ella la ganadora en número total de votos.  Pero como el sistema electoral federal de este país es atípico, en realidad es una elección de segundo grado, los pronósticos se fueron a pique y Donald Trump resultó el ganador.

En los Estados Unidos la gente no vota por el candidato, votan por delegados de cada estado que a su vez eligen al presidente. Un candidato puede tener el mayor número de votos (pasó en la elección de Bush contra Al Gore y en la elección de Trump contra Hillary Clinton), pero si los votos electorales, los supuestos delegados, suman más, eligen al presidente, sin importar el resultado total de la votación.

En esta próxima elección, Donald Trump, candidato a la reelección por el partido Republicano, se enfrentará a Joe Biden, que es el retador por el partido Demócrata. 

Cuando un estratega dirige una campaña, lo primero que cuida es el conocimiento que los votantes tengan de su pupilo.  El conocimiento debe ser abundante y bueno.  Y eso lo van diciendo las encuestas.  Analicemos un poco lo que nos dicen las encuestas y los números de la economía para poder tener una imagen clara del panorama electoral.  Donald Trump tiene un conocimiento muy alto, pero su imagen no es buena. De los últimos cinco presidentes, ha sido el peor calificado por los ciudadanos, en el tervcer año de su primer gobierno, como pueden ver en este gráfico: 

La empresa de la Quinnipiac University, muy reconocida en el mundo electoral, en su sondeo de abril de 2020 nos dice que su agrado está en un 41% y su desagrado en 52%.  Esta medida, que suele ser un predictor del resultado electoral, lo que dice es que le cae mal a una mayoría de votantes potenciales.  Que en el di de la encuesta, había un margen de 11 puntos en su contra, y que ese pudiera ser el resultado electoral si las cosas no cambian. 

¿Cuál es la razón de estos malos números? Trataré de citar las causas.

  1. La división del país. Trump ha dividido este país en dos grupos, los que lo apoyan y los que no están con él.  Esto queda fácilmente demostrado por los resutados de la encuesta que Gallup realizó el 18 de este mes de Marzo. Allí se ve que el 91% de los republicanos lo apoya; de los demócratas, el 93% lo rechaza. Casi no hay indecisos en los partidos. Este resultado indica que hay una fuerte división política, porque el apoyo y el rechazo son muy altos, pero nos indica algo peor, que la polarización es tremenda y que no hay puentes de comunicación entre los partidos y partidarios del mundo político. 
  1. Su incapacidad para rodearse de los mejores. Trump ha estado rodeado por gente ineficiente y cuestionable.  La rotación de los principales miembros de su gobierno ha sido alta, como vemos en este gráfico.
EN TRES AÑOS
PosiciónNombrados
Jefe de Gabinete4
Sub Jefe de Gabinete5
Director de Comunicaciones6
Secretario de Prensa4
Asesor Nacional de Seguridad4
Sub Asesor Nacional de Seguridad5

De su núcleo de campaña, Roger Stone, Michael Cohen, Paul Manafort, Rick Gates, Michael Flynn, George Papadopoulos, Alex van der Zwaan, Richard Pinedo, Steve Bannon,  y Sam Patten, están cumpliendo condenas o están a punto de entrar a la cárcel.

  1. Sus promesas de campaña incumplidas. Una de las promesas fundamentales de su campaña fue que haría crecer la economía a una tasa de un 4% anual. También prometió que crearía más empleos que nadie, que resolvería el problema de Corea del Norte como potencia nuclear, y que resolvería el problema de los inmigrantes construyendo, entre otras cosas, un gran muro en la frontera con México que sería pagado por los mexicanos.

-Veamos la tasa de crecimiento económico.  En vez de crecer al 4% annual, como prometió, Estados Unidos ha crecido a promedio del 2.5%. Nunca ha llegado cerca del 5%.

-En cuanto a la creación de empleos, durante los tres últimos años del presidente Obama, se crearon 6.91 millones de nuevos empleos, más que los 5.85 millones creados en los tres primeros años de Trump. (Cifras tomadas de Pew Research Center)

-El promedio de creación de empleos del presidente Trump ha sido 182,000 empleos mensuales. Durante los mismos meses, el gobierno de Obama creó un promedio de 224,000 empleos, 42.000 más que Trump. (Cifras tomadas de Pew Research Center)

-Durante su campaña, en el programa matutino del canal MSNBC, prometió que nunca iría a Corea del Norte y durante el octavo debate presidencial indicó que China tendría que resolver el problema de una Corea del Norte potencia atómica. Pero, una vez en la presidencia, visitó Corea del Norte, excluyó a China de las negociaciones y Corea del Norte no ha renunciado a su programa nuclear, por el contrario, constantemente ejecuta lanzamientos de proyectiles capaces de cargar cargas atómicas.

-El prometido programa migratorio se ha elaborado con tintes racistas, fundamentalmente contra latinos,  y contra la realidad económica del país ya que para el año 2035, dentro de 15 años, harán falta 38.5 millones de inmigrantes, que con los 24.6 millones de hijos de inmigrantes que habrá en ese momento y los 120.1 millones de americanos hijos de americanos se llegará a los 183.2 millones de trabajadores que el país necesitará.  Si no viene esa cantidad de inmigrantes, nuestro Seguro Social no se podrá pagar.

–Por último, su promesa fundamental fue la de construir un muro en la frontera sur y que México lo pagaría. Hasta el día de hoy se ha concretado a reparar algunas partes del muro viejo y los norteamericanos lo están pagando.

  1. Pero no puedo dejar de referirme a la catástrofe que nos está azotando, que afectará los resultados electorales y que nos afectará a todos los niveles: la pandemia.

Trump se juega su reelección en estos momentos.  De allí que no deje de aparecer en televisión todos los días tratando de aparentar ser el gran líder que el pais necesita. Pero corre un gran riesgo. Si la percepción de la gente es que la situación es mala y ha sido mal manejada, esto le caerá totalmente a él.  Hay una gran relación entre aparecer constantemente y desaparecer de la escena.  Un candidato que está presente tiene todas las de ganar contra un candidato que no aparezca.  Especialmente en un momento en que los votantes buscan desesperadamente orientación y consuelo. Si el que está en esa posición logra constituirse en el líder necesitado, se hará invencible.  Por el contrario, el que no está presente, se irá diluyendo en la opinión pública.

Pero, ¿cómo ha sido la actuación del presidente Trump durante la crisis?

  1. En primer lugar, desmanteló la oficina de la Casa Blanca dedicada a las pandemias. Y no ha sido capaz de explicar claramente por qué lo hizo.  Más bien su respuesta ha sido con evasivas o atacando al que le pregunta sobre este tema.
  2. Su primera postura fue calificar la epidemia como un “hoax”, cuya traducción al español es “una farsa”, a pesar de saber con precisión la catástrofe que se nos venía gracias a la información que muchos asesores le habían adelantado desde el mes de enero, especialmente por parte de Peter Navarro, su asesor económico.  
  3. Su segunda reacción fue la de decir que esta pandemia era algo normal que pasaría de un día para otro. Retrasar la acción cuando ya la virosis estaba aquí ha sido condenar al país a un daño mayor que pudo ser evitado. El presidente Trump le hizo más caso a la prudencia política que a la urgencia científica y eso hizo perder un tiempo precioso, lo que redundará en más infectados y más muertos. 
  4. Permanentemente ha planteado el tema de las ayudas a los estados como un proceso de competencia política.  Aunque en definitiva haya ayudado a los gobernadores y a los estados, el proceso empleado ha creado la impresión de que no lo ha hecho o que lo ha hecho mal.
  5. Ordenó un toque de queda parcial y después lo desconvocó. Más tarde volvió a sugerirlo.
  6. Ha insinuado que se debe volver al trabajo en contra de la opinión de los científicos que lo ayudan directamente.
  7. Mantiene una gran presión sobre el sistema educativo para reanudar las clases, aunque eso no es lo que los científicos piden y no lo que los padres desean.
  8. En varias oportunidades ha dicho que Hydroxychloroquine, una droga que desde 1955 se usa para combatir algunas cepas resistentes de malaria, para el lupus y para la artritis reumatoidea, curaba el coronavirus, cosa no demostrada.
  9. También dijo que Google tenía un programa fabuloso para ordenar el proceso de las pruebas de laboratorio.  Al día siguiente, altos ejecutivos de Google desmintieron la noticia.
  10. Ha dicho reiteradamente que los análisis para detectar si alguien estaba infectado o no, estaban a la orden de cualquier potencial portador, en cualquier momento y en cualquier lugar. Esto es fundamental, ya que las pruebas de laboratorio son las que pueden determinar si la pandemia está empezando, aumentando, estable, o en decenso. Desgraciadamente eso no ha sido posible. 
  11. El Presidente tiene en sus manos una decisión fundamental, la más importante en su vida, como dijo en una declaración, abrir de nuevo la economía.  Esto hará que la crisis económica se frene y el país vuelva a la normalidad.  Pero si esa decisión se toma antes de tiempo, la virosis volverá con mayor fuerza, que no necesitará de personas que vengan de otras partes, sino que está aqui, en todas partes, en situación latente.
  12. A parecer el Presidente, por estas y otras razones, está perdiendo la batalla de la opinión pública.  En un comienzo, los números de las encuestas lo favorecían. El día 24 de marzo del 2020 la encuestadora Gallup le daba al Presidente un 60% de aprobación a su manejo de la crisis.  Casi 20 días después, una encuesta de ABC/Ipsos demostraba una caída de 16 puntos en esa misma pregunta. De acuerdo a esa consulta, solamente un 44% de los votantes aprobaban el manejo de la crisis del Presidente.

Viendo esta realidad no es raro que 12 encuestadoras le den al candidato del partido Demócrata una ventaja de 8 puntos a estas alturas. 

El caso de Joe Biden, como candidato demócrata es también algo digno de estudio.  Después de las tres primeras primarias celebradas en los estados Iowa, New Hampshire y Nevada lo había ubicado en cuarto lugar en dos de ellas y segundo en la otra. Estos resultados eran de esperarse porque los candidatos ganadores habían estado trabajando esos estados por años. Pero los financistas de las campañas no creen en cuentos de camino.  Al que no gana, no le dan.  Por tanto, cuando Biden llegó a South Carolina estaba en pésimas condiciones. Sin haber ganado, sin recursos, sin estructura de tierra, y cayendo en las encuestas.  Pero allí se dió lo que podemos llamar un milagro electoral.  El endoso del representante al congreso James Clyburn, el actor político más importante en ese estado, le dio una victoria aplastante.  Acto seguido, candidatos que habían estado en la contienda, decidieron retirarse y apoyarlo.  Los resultados de las primarias posteriores no hicieron más que confirmar la avalancha, que como fenómeno electoral es lo mejor que le puede pasar a un candidato.

Cuando Napoleón iba a nombrar a un mariscal del ejercito francés, lo primero que preguntaba era: “Il a de la chance” que dicho en español quiere decir “¿Tiene suerte?” En campañas también pasa eso. En las elecciones norteamericanas del año 1948 Harry Truman se presentó como el candidato demócrata.  Tenía su favor haber terminado la guerra con Japón, pero en el sur no lo veían bien por su posición a favor de los derechos civiles de los afroamericanos y en general su imagen se minimizaba en comparación con la imagen que dejó Roosvelt. Tampoco ayudaba a que su contrincante era el gobernador del estado de New York. Tan evidente era esa percepción que las encuestas lo daban como perdedor.  Truman no se dejó amilanar y comenzó a viajar por todo el país en tren, una campaña casi clandestina, de pueblo en pueblo. El día de la elección el Chicago Tribune publicó en una edición extra “Dewey le gana a Truman”.  Cuando los votos se contaron, Truman ganó por dos millones de votos.

Algo parecido puede pasar con Biden, un candidato que tiene una extensa experiencia como político, como senador y como Vice de Barack Obama, quien en estos momentos tiene un agrado de 50% en las principales encuestas.  Biden también representa al político de centro, que da tranquilidad y viene de una familia clase media, trabajadora de los estados del norte que, casi siempre, han votado por los demócratas pero le dieron la presidencia a Trump. 

Pero no todo es color de rosa para la candidatura de Biden.  Trump es un mago en el manejo de los medios.  Ha estado en pantalla constantemente durante sus tres años.  Su posición anti inmigrante y su recorte de impuestos es aceptada pública o privadamente por muchos de los anglos del norte y del sur, que son la mayoría de los votantes.

Biden ha sido atacado por Trump y sus seguidores por nepotismo.  Un hijo de Biden logró un puesto muy bien remunerado en Ukrania.  Aunque las investigaciones lo han exonerado y el gobierno ukraniano no se ha manifestado, la acusación es muy fácil de entender y puede ser efectiva en una campaña donde el candidato tendrá infinitos recursos para montar campañas negativas usando este tema.  Puede ser que el ataque haya sido un poco temprano y todos los acontecimientos en el país hayan diluido el impacto que un ataque como este, a dos semanas de las elecciones, puede causar.

Otro punto débil que puede tener la candidatura de Biden es el apoyo de los católicos.  En las pasadas eleccions los latinos católicos votaron por Clinton en un 67%, mientras que los católicos blancos votaron en un 60% a favor de Trump. El aborto es el tema central.  Muchos demócratas dicen que la mujer debe tener control total sobre su cuerpo y la libertad para decidir cuando suspender un embarazo.  Para nosotros los católicos la decisión es simple, la vida comienza con la concepción y el aborto es un crimen. Para los político católicos el tema no es tan simple.  Tradicionalmente se han expresado en contra del aborto, pero respetuosos de la ley.  Biden incluido.  Él ha añadido que no puede imponer sus creencias a los demás.  Su record en el Senado indica que siempre ha respetado este principio y que son muchas las veces que ha votado en contra de leyes que apoyan el aborto o su financiamiento.  Pero esa posición es considerada como floja, por algunos católicos y representantes del clero y la jerarquía.  No hace mucho, un sacerdote le negó la comunión.  Por otro lado, esa posición es suficientemente contraria al aborto como para que los demócratas que lo apoyan y defienden el derecho de la mujer a elegir, lo consideren no fiable.

Las manifestaciones pueden crear un ambiente de miedo en muchos votantes, y eso lo está estimulando la campaña de Trump: “Con Biden viene el caos”.  El problema es que Trump a estado encargado del país por casi 4 años y es difícil que la gente compre la idea de que el culpable de esas manifestaciones y su falta de control son culpa de Biden.

Pues aqui nos encotramos.  Será una campaña corta, por causa de la pandemia; conflictiva, porque el voto por correo que pudiera ayudar es todo un problema; dura, porque Trump no se anda por las ramas y sabe que a su público le gusta la pelea; y en medio de una incertidumbre social y económica.

Las encuestas nos irán diciendo y los medios nos informarán.