De un tiempo para acá activistas protectores de los animales y ahora miles de personas y establecimientos comerciales se han unido en pro de la salud, para expresar su posición en cuanto a la gravedad del uso del aceite de palma en nuestros alimentos. Tal es el caso de la cadena de supermercados ecológicos SuperSano que ha sido los primeros de España en suprimir los productos con aceite de palma de sus estanterías y ha dejado de comprar más de 100 referencias a sus proveedores por considerarlas “nocivas para la salud y para el medio ambiente”, según asegura la compañía en un comunicado.

“Ha supuesto una decisión complicada, porque hemos tenido que reducir nuestro surtido de productos de panadería, pastelería, bollería, galletas, chocolates, cremas para untar, snacks, etc. pero queremos ser coherentes con nuestros principios”, ha asegurado el gerente de SuperSano, Jesús Sánchez.

Según la cadena, el aceite de palma es una grasa saturada en más de un 50% de su composición, lo que supone un alimento muy poco saludable, ya que incrementa el nivel de colesterol LDL en la sangre.
 

SuperSano tiene 12 supermercados ecológicos en las provincias de Madrid, Valencia, Alicante, Zaragoza, Murcia y Albacete; en todos ellos se ha procedido a retirar progresivamente los productos elaborados con aceite de palma y se convierte así en la primera cadena de supermercados en adoptar una postura de este tipo.

 
A pesar de que esta decisión fue recibida inicialmente con “preocupación” entre los fabricantes y distribuidores, un año después, SuperSano ha comprobado cómo algunas de las referencias retiradas están siendo reformuladas por sus productores, suprimiendo el aceite de palma de la lista de ingredientes.
La dirección de SuperSano ha explicado que “el cultivo de aceite de palma está suponiendo la deforestación de inmensos bosques tropicales del sudeste de Asia y de África y “las condiciones de trabajo que las grandes compañías imponen a los nativos de esas zonas del planeta son inhumanas, vulnerando reiteradamente los derechos internacionales”.
Desde que se aprobó la legislación sobre el etiquetado de los alimentos a finales de 2014, los fabricantes están obligados a especificar si los aceites y grasas vegetales que utilizan para elaborar sus productos son de oliva, girasol, maíz, palma, colza, algodón, etc.
Fue en ese momento cuando los consumidores descubrieron que estaban ingiriendo grandes cantidades de aceite de palma, ya que apareció presente en las nuevas etiquetas.
Las numerosas quejas de los clientes alertaron a SuperSano, que realizó un minucioso estudio de la composición de los productos elaborados con grasas vegetales.
A la vista de los resultados, la dirección de la empresa tomó la decisión de dejar de comprar productos que contenían aceite de palma entre sus ingredientes.
 
Cortesía huffingtonpost.es