Alexis Ortiz / Crónicas desde Miami / Especial para «elNuevo Herald» de Miami… 16 de Julio 2021

Iluminado de inmensidad como su paisano el poeta hermético Ungaretti, Cristóbal Colón, el Almirante de la Mar Océano, después de lograr en 1492 la magna hazaña de completar la geografía de la tierra con su llegada al nuevo mundo americano, sufre los ataques de los capitostes del llamado socialismo del siglo XXI.

        Para muchos la proeza de Colón marca el momento de traslado de la Edad Media al Renacimiento de la humanidad. Este marino genovés, de familia judía conversa para más señas, trajo en sus naves el cristianismo para las tierras descubiertas y, curiosamente, su nombre Cristóbal, de origen griego, significa “el que lleva a Cristo”.

          A voceros del viejo comunismo y el nuevo con antifaz, como  Fidel Castro, Hugo Chávez, Evo Morales, Pablo Iglesias, López Obrador, Piedad Córdoba y Daniel Ortega, les ha dado por abominar de Colón con la falaz acusación de enemigo de los indios.

          Esa infamia no es inocente. Como al viejo y al nuevo comunismo el fracaso de sus gestiones les pulverizó el mañoso truco de la “lucha de clases”, han manipulado reivindicaciones justas como las raciales, de género y sobre todo la indigenista, para promover la subversión y las acciones vandálicas, como las perpetradas contra la memoria y las estatuas de Colón.

          Y con eso descalifican la conquista española tildándola de perversa, como si fuera posible encontrar en los anales una conquista amable, sin crímenes masivos ni saqueos.

          En la conquista de América hubo genocidios como los de los indios de norteamérica y del resto del continente, pero también figuras protectoras como los frailes Fray Francisco de Vitoria y Bartolomé de las Casas. Del mismo modo que las conquistas de los aztecas a las tribus vecinas eran de una vesania criminal, mientras que el soberano de Texcoco, el sabio Netzahualcóyotl, fue un humanista compasivo.

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