Acualmente en los Estados Unidos, hacen vida alrededor de 549.256 extranjeros venezolanos, lo que supone un crecimiento del 500%  para esta población en los últimos 20 años, según informa El diario.

Dentro de este crecimiento se encuentra Hilda Balbi, quien se mudó al país americano en agosto del 2002, cuando ya Venezuela comenzaba a decaer y la tasa del desempleo aumentaba significativamente, “yo trabajaba como ingeniero construyendo la facultad de derecho de la Universidad de Carabobo, pero el gobierno paralizó todas las obras en el país, me quedé sin trabajo, así que mi esposo y yo decidimos irnos a Estados Unidos por el bienestar de toda la familia”, agregó.

Una profesional en el área de construcción, que se iba por un nuevo comienzo, con su familia de cinco, “nos fuimos mi esposo, Francisco de 12, María de 7 y Sebastián pronto cumpliría los dos años ”, esto suponía un gran reto para Hilda,una familia grande, un país nuevo, y una visa de turista que pintaba para más, “todos llegamos con visa de turista, sin trabajo y sin donde vivir, un familiar ya vivía en Weston y nos alojó en su casa, alquilamos una habitación en su casa por un año” Confesó.

Un comienzo accidentado, y la búsqueda de trabajo parecía interminable, pero la solidaridad de una persona en una iglesia local, abrió las puertas divinas al “Sueño Americano” cuando por fin Luis, el esposo de Hilda, consiguió trabajo haciendo reparaciones en algunas casa de forma independiente, mientras que Hilda lo ayudaba haciendo los presupuesto y comprando los insumos, y los niños comenzaban sus estudios.

Poco a poco el panorama iba cambiando para esta familia, pero todavía había algo que tenían que resolver, la documentación, pese a que las cosas iban mejorando necesitaban arreglar eso, pero otro rayo de luz vendría en forma de una amiga de la familia llamada Erika, quien la contactaría con alguien de una empresa que hacía topes de cocina con mármol y granito, esta persona le ofreció a Hilda ayudarla con una visa de trabajo, y así fue, al cumplir el año de estar en los Estados Unidos, con la ayuda de esta empresa le aprobaron la visa de trabajo, “alegaba a que la empresa necesitaba una ingeniero civil y así me la otorgaron” Aseguró.

Ya con un estatus legal, la vida se hacía menos complicada, aunque seguía siendo un negocio pequeño del que vivían haciendo pocos trabajos, que un año después les haría pasar de alquilar una habitación para toda la familia, a poder alquilar una casa y comprar un auto por sus propios medios.

El nacimiento de Retos Service Plus:

Un día cuando Hilda asiste a una reunión de la comunidad colombiana en miami, (Hay alrededor de 60 millones de latinos en los Estados Unidos), le dan la recomendación de licenciarse como contratista, “busqué información y comencé a estudiar y ya el 2005 presenté y aprobé los exámenes para la licencia, desde entonces trabajo con mi licencia y mi compañía”

Este negocio fue creciendo poco a poco, con las ilusiones y el esfuerzo de dos venezolanos que iniciaron sus labores trabajando en proyectos de bajo costo para familias vecinas de su comunidad, al tiempo se convirtió en un negocio que garantizaba el trabajo directo e indirecto a cientos de venezolanos , “tengo grupos de trabajo subcontratados, de plomero, electricista y de instalación de aire acondicionado, techo, interiores , ventanas y pisos”.

Además, señaló lo contenta que se sentía pudiendo ayudar a sus compatriotas, así como tiempo atrás la ayudaban a ella, con el servicio de legalizaciones para quienes trabajan sin permiso legal, “Estoy agradecia con la oportunidad que tengo de ayudar a venezolanos y cualquier inmigrante, hace tiempo ayudé a una colombiana que enviudó y quedó en un limbo legal y logro sacar su visa de trabajo”.

Al final Hilda Balbi demostró sus capacidades, fue al gran país americano escapando de una realidad que se veía venir en Venezuela, y por medio de esfuerzo consiguió labrarse un nombre en la comunidad estadounidense.

Escrito para Bienvenidos Venezolanos por Luis Cedeño, Noviembre 3, 2021